miércoles, 28 de noviembre de 2012

Pechuga de pollo con champiñones y salsa de mostaza y curry


Las pechugas de pollo pueden resultar un poco secas si nos pasamos de tiempo al cocinarlas. Pero si las hacemos en su punto justo y las acompañamos de una rica salsa resultan deliciosas.
La salsa que acompaña este plato podemos adaptarla a nuestro gusto y ponerle más cantidad de especias para hacerla más potente. Con las las cantidades que especifico ha quedado una salsa sabrosa, pero suave al mismo tiempo. He utilizado champiñones, pero ahora estamos en plena temporada de setas y podemos utilizar las que más nos gusten.
Como acompañamiento he elegido un arroz salvaje que combina perfectamente con los sabores del plato, pero con un arroz basmati también puede quedar muy bien. Lo que no cabe duda es que en su conjunto se trata de un plato delicioso y muy completo.




INGREDIENTES:
2 ó 3 pechugas de pollo, dependiendo del tamaño
1 cebolla tierna
6champiñones
½ cucharadita de mostaza en polvo (al gusto)
½ cucharadita de curry (al gusto)
125 ml. de vino de oporto
1 bote de leche evaporada ideal (410 gr.)
2 cucharadas de harina
Pimienta negra recién molida
Sal
3 cucharadas de aceite de oliva
Menta picada para espolvorear

Para el arroz:
2 bolsitas de arroz salvaje
1 cucharada de aceite de oliva
1 anís estrellado
2 clavos
Sal


Cortamos las pechugas en 3 filetes cada una, en total obtendremos 6 filetes, que nos quedarán con un buen grosor para evitar que nos queden secas al cocinarlas. Si las pechugas no son muy grandes las cortaremos en dos, pero entonces utilizaremos 3 unidades. Salpimentamos por ambos lados y espolvoreamos un poquito de harina, pero no demasiada.
En una cazuela ponemos el aceite y doramos las pechugas a fuego muy fuerte para sellarlas, como mucho 1 minuto por cada lado, para evitar que se cocinen en exceso, ya que luego deben terminar de hacerse en la salsa. Las retiramos y reservamos.
En la misma cazuela incorporamos la cebolla troceada muy finamente y un poco de sal. Al hacerlo todo en el mismo recipiente recuperamos los jugos que hayan quedado en el fondo al dorar las pechugas y nos quedará más sabroso. Sofreímos a fuego suave para que la cebolla se vaya dorando. Mientras tanto cortamos los champiñones en láminas y cuando veamos que la cebolla empieza a tomar un color dorado los incorporamos y rehogamos todo junto durante un minuto.
A continuación añadimos la mostaza, el curry y una cucharadita de harina, de ese modo la salsa quedará más cremosa, si nos gusta más líquida no se la pondremos. Removemos y sofreímos un momento para que se tuesten estos ingredientes, pero sin pasarnos para que no se quemen las especias. Seguidamente añadimos el vino de oporto y dejamos reducir un poco para que el alcohol se evapore. Incorporamos la leche evaporada y dejamos reducir durante dos minutos a fuego no muy alto.
Comprobamos el punto de sal y rectificamos si hiciera falta. A continuación introducimos las pechugas que teníamos reservadas y dejamos cocer todo junto durante dos minutos a fuego suave, removiendo el recipiente para evitar que se nos pegue al fondo.

Servir acompañado de un arroz, en este caso he escogido un arroz salvaje que le va muy bien a estos ingredientes. He utilizado uno que venden en bolsitas que resulta muy cómodo de preparar. Lo he cocido durante 25 minutos en agua hirviendo a la que le he puesto un poco de aceite, sal, un anís estrellado y dos clavos, para que aporten aroma al agua de cocción.

Para montar el plato he utilizado un molde untado en aceite para formar unos flanecitos con el arroz, he servido las pechugas y he espolvoreado con menta picada, que le aporta un toque fresco al conjunto.

Aquí tenéis detallado el proceso de elaboración de la receta.


lunes, 26 de noviembre de 2012

Pan perdido


Hoy es día de publicación del Reto Tía Alia y cada mes va aumentando en número de participantes. Comenzó con un número reducido de personas al que, poco a poco, se van incorporando más. Si queréis participar aquí podéis ver la forma de hacerlo.
Carmen cada mes nos propone dos nuevas recetas: una dulce y otra salada, para elaborar la que más nos guste. Todas estas recetas forman parte del recetario de su tía-abuela Alia y están recopiladas en un librito, cuyas hojas mecanografiadas están sujetas con un cordón.
En esta ocasión he preparado la receta dulce, un postre muy similar a las torrijas, pero con resultado diferente, por el vino Málaga que lleva. Este vino es una variedad de vino generoso con denominación de origen, producido en la provincia de Málaga. La denominación de origen ampara vinos generosos elaborados principalmente con uvas Moscatel y Pedro Ximénez (Fuente Wikipedia).
He intentado ceñirme a la receta, como podéis comprobar en la foto de la receta no hay cantidades, como pasa en muchas de las recetas que tenemos de nuestras madres y abuelas. Pero una vez la he preparado os pongo todas la medidas de los ingredientes utilizados, para que os resulte más fácil su preparación.
Para mi es un placer participar en este Reto y espero poder seguir haciéndolo. Espero que os guste mi aportación.




INGREDIENTES:
8 rebanadas de pan
3 huevos
200 ml. de vino Málaga
125 ml. de leche
4 cucharadas soperas de azúcar
1 cucharadita de canela molida
Aceite de girasol o de oliva suave

De una barra de pan cortamos las rebanadas con forma ovalada de un dedo de grosor. Separamos las claras y yemas de dos de los huevos. En un bol ponemos las dos yemas, el vino y la leche de leche, removemos para que todo se mezcle bien y las yemas se disuelvan. Cogemos el pan y lo ponemos en una fuente, vertemos la preparación por encima y dejamos que se empapen bien por ambos lados durante 15 minutos.
Batimos las dos claras que hemos reservado junto con el huevo restante. Ponemos una sartén al fuego con aceite suficiente para freír, cuando esté caliente vamos pasando las rebanadas por las claras y el huevo batido y las freímos por ambos lados, hasta que tengan un color dorado.
Preparamos una mezcla con el azúcar y la canela. Vamos rebozando las rebanadas que hemos ido friendo y servimos.





domingo, 25 de noviembre de 2012

Baklava de pistachos y avellanas


Wholekitchen en su Propuesta Dulce para el mes de Noviembre nos invita a preparar un clásico persa: Baklava.

Es un pastel elaborado con una pasta de nueces trituradas, distribuida en la pasta filo y bañado en almíbar o jarabe de miel. Existen variedades que incorporan pistachos, semillas de sésamo, amapola u otros gramos. Puede encontrarse con diferentes nombre en la gastronomía de Oriente Medio, del Subcontinente Indio y de los Balcanes.
Como en todas las grandes recetas, son muchas civilizaciones las que se disputan el origen de este afamado dulce. La historia del baklava se remonta a la antigua Mesopotamia, donde los asirios en el SVII a. C. colocaban unas capas de pan con nueces trituradas, este pan lo bañaban en un poco de miel y lo horneaban.
Los mercaderes griegos, fascinados por este dulce, llevaron la receta a Atenas, donde se añadió la pasta filo en sustitución de la masa de pan, así consiguieron una masa fina como una hoja gracias a la gran técnica de pastelería que habían desarrollado. Según la tradición había que poner 33 capas de pasta en referencia a los años de Cristo en la Tierra.
Es un dulce perfecto para acompañar de té o café.







INGREDIENTES:
(Receta adaptada de: Essentials of baking, Williams-Sonoma)
Para el sirope:
60 gr. de azúcar
125 ml. de agua
2 cucharadas de zumo de limón
1 palito de canela
2 tiras de cáscara de limón sin nada de la parte blanca
2 tiras de cáscara de naranja sin nada de la parte blanca
2 cucharadas de miel

Para el relleno:
30 gr. de azúcar
1 cucharadita de ralladura de naranja
1 cucharadita de ralladura de limón
125 gr. de pistachos tostados picados (peso sin cáscara)
125 gr. de avellanas tostadas picadas

Para el pastel:
250 gr. de pasta filo
90 gr. de mantequilla derretida



Para hacer el sirope:
Colocamos en un cazo todos los ingredientes del sirope y llevamos a fuego fuerte hasta que el azúcar se disuelva, bajamos el fuego y dejamos hervir durante 2 minutos, retiramos y colamos.

Para hacer el relleno:
Mientras se enfría el sirope, preparamos el relleno. Para ello trituramos los pistachos y las avellanas junto con el azúcar y la ralladura de naranja y limón, sin que lleguen a hacerse polvo los frutos secos, mejor que queden trocitos. Reservamos.

Para hacer el pastel:
Precalentamos el honro a 165º C
Cogemos la bandeja del horno, la forramos con papel vegetal y pintamos con un poco de mantequilla. Sacamos la pasta filo de la bolsa y extendemos las hojas, pintamos una de ellas con mantequilla, la doblamos por la mitad a lo ancho, volvemos a pintar con un poco de mantequilla y la colocamos sobre la bandeja del horno forrada. Hacemos lo mismo con otra hoja de pasta filo, es decir pintamos con mantequilla, doblamos, volvemos a pintar con mantequilla y colocamos sobre la que tenemos en la bandeja del horno. De ese modo conseguiremos que la base sea más resistente. Ponemos por encima un par de cucharadas del relleno y lo extendemos, dejando un borde libre alrededor como de 1 cm.
Vamos formando capas, pero esta vez colocaremos una sola hoja de pasta filo doblada pintada con mantequilla y otras dos cucharadas de relleno. Así hasta que nos queden únicamente dos hojas de pasta filo, que será con las que terminemos el pastel. Es importante que las hojas de pasta se pinten con mantequilla para que adquieran un bonito color dorado.
Con un cuchillo muy afilado, hacemos cortes de modo que vayamos marcando rombos o cuadrados. Horneamos durante 35-40 minutos, hasta que adquiera un color dorado. Retiramos del horno y terminamos de cortar. Bañamos con el sirope y dejamos que temple antes de servir.





jueves, 22 de noviembre de 2012

Violet Angel Food Cake - Bizcocho o Pastel de Angel con Violeta


Nuestra querida Teresa está celebrando el primer aniversario de su blog y para ello ha organizado un concurso de recetas norteamericanas. Para la ocasión he optado por preparar una receta dulce y he escogido este típico bizcocho americano al que le he querido dar un aire diferente, en lo que al sabor se refiere. He utilizado pasta de violeta y ha sido todo un acierto. No solo le ha dado un color precioso, sino que tiene un sabor riquísimo que recuerda al de los caramelos de violeta que, en algún momento, hemos tenido el placer de degustar y que son tan ricos.
Nos ha sorprendido mucho y los que lo han probado han coincidido en decir que es una verdadera delicia. Ha sido visto y no visto, por lo que poco que ha durado. Es suave, tierno, esponjoso…. en fin, una exquisitez que os animo a probar.
Además hoy es un día especial para los norteamericanos, celebran el Día de Acción de Gracias, fecha muy señalada para ellos. Las familias se reúnen para festejarlo preparando sus platos preferidos. Así que esta receta podría perfectamente hacerse para esta celebración, aunque en esta ocasión esté elaborado con otra finalidad, el concurso de Teresa.
Con esta receta participo en el concurso de recetas norteamericanas de La Cocina de Tesa. Si alguien está interesado en participar tiene de plazo hasta el día 30 de noviembre.
Si queréis saber más acerca de la preparación de este Angel food cake, aquí podéis encontrar un fantástico tutorial, que Bea, desde su estupendo blog ha tenido el detalle de compartir con todos nosotros.


 


INGREDIENTES:
9 claras de huevo (he utilizado las pasteurizadas de Mercadona)
1 cucharadita de cremor tártaro
¼ de cucharadita de sal
200 gr. de azúcar
2 cucharaditas de Pasta de violeta (he utilizado la de Home Chef)
100 gr. de harina

Precalentar el horno a 170º.
Tamizamos la harina y reservamos.
Vertemos las claras en el bol de la batidora junto con el cremor tártaro y la sal. Batimos a velocidad baja durante 1 minuto hasta que se haya disuelto el cremor tártaro.
Aumentamos la velocidad de la batidora y batimos durante 2 ó 3 minutos hasta que las claras hayan montado y consigamos que se formen picos blandos.
Sin dejar de batir, bajamos la velocidad e incorporamos el azúcar a cucharadas. Entre cada cucharada dejaremos transcurrir 15 segundos aproximadamente. Las claras ahora deberían tener un aspecto brillante. Paramos la batidora y comprobamos que las claras estén bien firmes, de lo contrario continuaremos batiendo un poco más.
Incorporamos la pasta de violeta y seguimos batiendo a velocidad media dura durante 1 minutos. Esta pasta da color, pero si queremos intensificarlo le añadiremos unas gotitas de colorante, pero en este caso no ha hecho falta.
Bajamos la velocidad de nuestra batidora, añadimos una cucharada de la harina tamizada y seguimos batiendo hasta que no veamos rastros de harina. Repetimos con el resto hasta que la hayamos terminado. Las claras en este momento tendrán un aspecto suave y esponjoso. Si hiciera falta terminaremos de incorporar la harina con una espátula, con mucha suavidad.
Si lo preferimos la harina podemos incorporarla a mano, pero este proceso lo haremos con sumo cuidado. Pondremos una cucharada y con una espátula mezclaremos con movimientos envolventes y muy suaves. Continuaremos hasta completar con toda la harina. Hay que tener mucho cuidado para evitar que las claras se nos puedan bajar, ya que el resultado de nuestro bizcocho no sería el mismo.
Cogemos nuestro molde especial para este bizcocho y debemos recordar que no hay que engrasarlo, para que la masa pueda agarrarse a las paredes del mismo y subir adecuadamente. Vertemos con cuidado la masa y la repartimos uniformemente, alisamos un poco la superficie y damos unos golpecitos suaves para que la masa se asiente bien por todo el molde.
Con el horno precalentado a 170º, horneamos durante 40 minutos. Debemos tener muy presente que la puerta del horno no debemos abrirla, ya que de hacerlo no subiría adecuadamente. Cuando veamos que la parte superior está dorada y al tocarla no esté húmeda, insertamos un cake tester o una brocheta cerca del centro y si sale seco estará horneado, de lo contrario dejaremos unos minutos más hasta que se termine de hacer. No debemos pasarnos en el tiempo de horneado, ya que nos quedaría seco. Retiramos el molde del horno, le damos la vuelta y dejamos enfriar durante 1 hora. Hay que darle la vuelta para que el cake no se desinfle y pierda altura.
El molde para el Angel Food Cake lleva tres patitas que al darle la vuelta permiten que el aire circule y se enfríe. Si no disponemos de este molde podemos utilizar uno de corona y cuando lo saquemos del horno lo pondremos a enfriar boca abajo, sobre el cuello de una botella. De esta forma conseguimos el mismo efecto.
Transcurrido este tiempo pasamos un cuchillo por los laterales y por el tubo central para que se despegue. El molde tiene la base desmoldable, por lo que le daremos la vuelta, se la quitaremos con cuidado pasando un cuchillo y dejaremos enfriar sobre una rejilla durante 45 minutos más.
Para cortar este bizcocho tan suave y esponjoso, la mejor forma de hacerlo es utilizar un cuchillo de sierra.





martes, 20 de noviembre de 2012

Confit de pato con reducción de oporto y Tortitas de patata

Hoy en día podemos encontrar el confit de pato enlatado o en bolsas al vacío y se vende en muchos supermercados. Hace algunos años era más complicado encontrarlo, pero afortunadamente cada vez nos resulta más fácil adquirir determinados productos, como quien dice, a la vuelta de la esquina.
Es un plato francés hecho con la pierna del pato que se prepara en un proceso de conservación que tiene siglos de antigüedad y consiste en salar un trozo de carne y escalfarla en su propia grasa. Aquí podéis leer más acerca de este proceso.
La grasa que lo recubre puede usarse en otras preparaciones, como saltear verdura, huevos revueltos, para añadirlo en la elaboración de algunas masas tipo quebrada, entre otras cosas. Así que toda esa grasa que retiremos no la vamos a desaprovechar, la guardaremos en un tarro de cristal bien cerrado para utilizarla en otro momento.
Ahora que se acercan las Navidades este es uno de esos platos con el que podemos quedar de maravilla, además se prepara en un momento, algo que viene muy bien para esas fechas en las no queremos estar todo el tiempo metidos en la cocina.




INGREDIENTES:
4 muslos de pato en confit
3 patatas
Sal
Pimienta negra

Para la reducción de Oporto:
200 ml. de vino de Oporto
1 cucharadita de azúcar moreno
1 nuez de mantequilla

Para acompañar:
4 cucharadas de mermelada de cebolla
4 cucharadas de mermelada de cerezas
Podemos utilizar las que más nos gusten

Sacamos los muslos de pato del envase y le retiramos toda la grasa. Como he indicado antes la podemos guardar en el frigorífico en un bote de cristal con una tapa que cierre bien y utilizarla en algún guiso de carne o para freír unas patatas, entre otras muchas cosas. Los colocamos en una bandeja de horno forrada con papel vegetal y espolvoreamos con un poco de sal y pimienta negra recién molida. No hay que pasarse con la sal porque al elaborarlo le suelen poner, así que si lo preferimos podemos ponerle unas escamas de sal cuando lo hayamos horneado.
Rallamos las patatas con un rallador fino o con un robot de cocina y las colocamos formando tortitas finas sobre una bandeja de horno forrada con papel vegetal. Es mejor que sean finas para que se hagan al mismo tiempo que el pato, deberemos calcular 2 ó 3 tortitas por persona. Añadimos un poquito de la grasa del pato, como media cucharadita y la extendemos sobre la torta de patata con el reverso de la misma cucharita. Ponemos un poco de sal y pimienta por encima.
Precalentamos el horno a 190º y cuando esté caliente horneamos ambas cosas durante 25-30 minutos. Si vamos a hacer menos cantidad podemos hornearlo todo junto en la misma bandeja.
Mientras se hornea aprovechamos para hacer la reducción de Oporto. Para ello ponemos en un cazo el vino y el azúcar. Dejamos que rompa a hervir y a continuación le bajamos el fuego y dejamos reducir, hasta que la salsa espese, aproximadamente 4 ó 5 minutos. Le añadimos la nuez de mantequilla y removemos hasta que se disuelva, si la preferimos muy espesa la dejaremos un poco más al fuego.
Servir el pato acompañado por las tortitas de patata y mermelada para acompañar. Salseamos por encima.



domingo, 18 de noviembre de 2012

Pan ciabatta o chapata


Wholekitchen en su Propuesta Salada para el mes de noviembre nos invita a preparar un clásico italiano "Ciabatta”

Este pan fue inventado por Arnaldo Cavallari en los años 80 y muy popularizado en el resto del mundo a partir de los 90. Se dice que recibe este nombre porque el aspecto del mismo se parece a una zapatilla
Es un pan fácil de preparar que gracias a su largo tiempo de fermentación y al alto contenido de humedad producen este pan tan ligero, de exclusiva textura abierta y porosa.
La auténtica ciabatta requiere una masa muy húmeda que puede ser difícil de manipular y debe comenzar a prepararse con un día de antelación. No hay que intentar añadir más harina para que la masa sea más maleable y hay que evitar trabajar la masa en exceso.
Una vez que la masa haya fermentado durante un tiempo prolongado, se debe manipular con mucha suavidad (como si acariciásemos a un bebé, eso dicen en Italia), de tal manera que no se deshinchen las preciadas burbujas de aire.




INGREDIENTES:
Receta para 2 panes de:
El libro del pan Eric Treuille y Ursula Ferrigno

Para la masa madre:
½ cucharadita de levadura de panadero deshidratada
150 ml. de agua
3 cucharadas de leche tibia
1/4 cucharadita de miel o azúcar granulada
150 gr. de harina de fuerza

 Par la masa:
½ cucharadita de levadura de panadero deshidratada
250 ml. de agua
1/2 cucharada de aceite de oliva
350 gr. de harina de fuerza
1 y 1/2 cucharadita de sal

Este es un detalle del tiempo que necesitaremos para su elaboración:
Comienzo: Masa madre, 12 horas o toda la noche para más comodidad.
Fermentación inicial: 3 horas
Fermentación final: 20 minutos
Horneado: 30 minutos


Para preparar la masa madre:
Esparcimos la levadura en un recipiente grande con agua y leche. Dejamos durante 5 minutos, después añadimos la miel o el azúcar y revolvemos para que se disuelvan.
Mezclamos la harina para formar una masa floja. Tapamos el cuenco con un paño de cocina y dejamos fermentar durante 12 horas o toda la noche.

Para hacer la masa:
Esparcimos la levadura en un cuenco pequeño con agua. Dejamos durante 5 minutos; revolvemos para que se disuelva. Añadimos el agua con levadura y el aceite de oliva a la masa madre y mezclamos bien.
En el recipiente echamos y mezclamos la harina con la sal para formar una masa húmeda y pegajosa. Batimos sin parar con una cuchara o de plástico de madera durante 5 minutos; la masa quedará esponjosa y empezará a despegarse, pero seguirá demasiado blanda para amasar.
Tapamos la masa con un paño de cocina. Dejamos fermentar durante unas 3 horas, hasta que la masa triplique su tamaño y se llene de burbujas de aire. Enharinamos generosamente dos placas de hornear, para facilitar esta tarea he forrado la bandeja del horno con papel vegetal, al que le he hecho unos pliegues. De esa forma evitaremos que la masa se desparrame mucho. Preparamos harina adicional para hundir las manos en ella.
Con un raspador de plástico dividimos la masa por la mitad mientras esta en el cuenco. Volcamos la mitad de la masa sobre una de las placas de hornear, encima del papel perfectamente enharinado.
Con las manos bien recubiertas de harina, formamos un pan rectangular, de aproximadamente 30 cm. de largo. Espolvoreamos el pan y las manos nuevamente con harina. Acomodamos y vamos recorriendo los costados con los dedos y llevando suavemente hacia adentro de la masa por debajo. Repetimos todo esto con la otra mitad de la masa.
Sin tapar, dejamos fermentar los panes unos 20 minutos; se desparramarán y aumentarán de volumen.
Metemos en el horno previamente calentado a 220º C y dejamos hornear 30 minutos, hasta que los panes se hinchen, adquieran un color dorado y suenen a hueco cuando los golpeemos en la base. Dejamos enfriar sobre una rejilla metálica.

Aquí podemos ver la fermentación de la masa madre y de la masa del pan

En la foto de arriba podemos ver el pan recién formado y una vez ha fermentado.






viernes, 16 de noviembre de 2012

Cupcakes de vainilla con buttercream de queso y fruta de la pasión

Me gusta hacer cupcakes por la variedad de sabores que podemos obtener, tanto en la masa como en las cremas. Lo que no me gusta  es la excesiva cantidad de azúcar que llevan, por eso procuro siempre que los preparo reducir el peso de este ingrediente.
En esta ocasión son unos sencillos cupcakes de vainilla, adornados con una crema que resulta francamente deliciosa, por el toque ácido que le aporta la fruta de la pasión. Para hacerla he utilizado la que venden en pasta de la marca Home Chef, hasta ahora las que he probado de esta casa me gustan bastante. No solo aportan sabor, sino que además dan un toque de color, pero si aún así queremos aumentar el tono, solo tenemos que añadir unas gotas de colorante en pasta.
Os animo a probarlos porque están bien ricos, la receta de la masa es una adaptación de esta que podéis ver aquí.






INGREDIENTES:
Para 12 cupcakes
115 gr. de mantequilla
120 gr. de azúcar
3 huevos L
1 cucharadita de extracto de vainilla
190 gr. de harina
1 y ½ cucharadita de levadura química (tipo Royal)
¼ cucharadita de sal
60 ml. de leche

Para el buttercream:
100 gr. de mantequilla
200 gr. de azúcar glas
2 cucharadas de leche
150 gr. de queso crema tipo Philadelphia
2 ó 3 cucharaditas de fruta de la pasión en pasta (he utilizado de la marca Home Chef)


Para hacer los cupcakes:
Tamizar harina, levadura química, sal y reservar.
Batimos la mantequilla que deberá estar a temperatura ambiente (punto pomada) durante 1 minuto. Incorporamos el azúcar y seguimos batiendo hasta que la mezcla quede bien cremosa y haya aumentado el volumen. Añadimos los huevos, que deberán estar a temperatura ambiente, de uno en uno, batiendo bien antes de añadir el siguiente. Si fuera necesario con una lengua limpiamos los laterales del bol. Incorporamos el extracto de vainilla y batimos un poco.
Seguidamente con la batidora a baja velocidad añadimos la mezcla de harina reservada y la leche. Lo haremos en 5 adiciones alternando harina y leche, comenzando y terminando por la harina. No debemos batir en exceso, es preferible terminar de incorporar la harina que no esté totalmente integrada con una espátula.
Precalentamos el horno a 170º (calor arriba y abajo). Colocamos unos papeles en un molde metálico para evitar que se deformen al hornearlos. Llenamos con una cuchara hasta ¾ partes de capacidad. Introducimos la bandeja en el horno y horneamos durante 20 minutos. Como siempre digo, el tiempo puede variar de un horno a otro. De todas formas no debemos abrir la puerta durante el horneado, ya que la masa no subiría adecuadamente. Cuando haya transcurrido el tiempo, comprobamos con un cake tester o una aguja si están hechos. Si sale limpia estarán, de lo contrario dejaremos un poco más sin pasarnos en el tiempo para que no se nos resequen.
Los dejamos enfriar en el mismo molde sobre una rejilla durante 5 minutos, transcurrido el tiempo los sacamos con cuidado y los colocamos directamente sobre la rejilla hasta que se enfríen por completo.

Para hacer la crema:
Ponemos en el bol de la batidora la mantequilla a temperatura ambiente (punto pomada) el azúcar glas y la leche. Empezamos batiendo a velocidad baja para evitar que el polvo del azúcar suba mucho y cuando empiece a integrarse le aumentamos la velocidad y batimos al menos durante 4 minutos, hasta que quede bien cremosa y haya doblado el volumen. A continuación incorporamos el queso crema que deberá estar frío, la fruta de la pasión en pasta y batimos hasta que se integre.
Ponemos la crema en una manga pastelera con boquilla rizada (podemos utilizar la boquilla 2D de Wilton, la 1M o cualquier otra que tengamos a mano). Adornamos nuestros cupcakes y podemos terminar con algún adorno hecho con fondant. En este caso he utilizado un molde de silicona para hacer las flores y las hojas.






martes, 13 de noviembre de 2012

Tarta Fondant para Pablo


Esta es la tarta de cumpleaños que le hice a Pablo, nieto de mi hermana mayor, el día que cumplió 7 años. Le pregunté que tarta quería y me dijo que le hiciera un coche y respecto al color, después de dudarlo mucho, se decidió por el azul.
Al igual que hice con la de su hermana, Marina, he intentado explicar el proceso con detalle para que os resulte sencillo. Complicación no tiene, lo único que requiere es paciencia para decorarla. De todas formas si tenéis alguna duda o hay algo que no se entiende bien, me podéis preguntar e intentaré explicarlo.





INGREDIENTES:
Para el bizcocho:
500 gr. de harina
500 gr. de azúcar
500 gr. de mantequilla
12 huevos
1 cucharada de levadura química
2 naranjas
1 limón
1 cucharada de extracto de vainilla

Para la crema de mantequilla:
250 gr. de mantequilla
150 gr. de azúcar glas
100 ml. de agua

Para rellenar los bizcochos:
600 gr. de Nocilla

Para humedecer la tarta:
350 ml. de zumo de naranja (podemos utilizar natural o de compra)

Para adornar la tarta:
Dependiendo de la cantidad de adornos que le hagamos a la tarta necesitaremos más o menos fondant, pero con 1 Kg. tendremos suficiente. De todas formas es conveniente tener más cantidad a mano, porque como he dicho eso dependerá nuestra decoración.
Además vamos a necesitar colorantes en gel o en pasta del color que más nos guste. He utilizado azul (el otro tono de azul más pálido lo conseguimos mezclando con blanco), rojo, amarillo, negro, el gris lo he hecho mezclando un poco de negro y de blanco.

Para hacer el bizcocho:
Rallamos la piel de las naranjas, del limón y reservamos. Hacemos zumo con las naranjas y reservamos.
Ponemos en el recipiente de la batidora la mantequilla que deberá estar a temperatura ambiente (punto pomada) y el azúcar. Batimos hasta que la mantequilla quede suave y haya aumentado de volumen. Agregamos los huevos (también a temperatura ambiente) de uno en uno, batiendo muy bien entre cada incorporación. En otro recipiente mezclamos la harina con la levadura química y tamizamos sobre la crema resultante. Mezclamos suavemente con una espátula hasta que se integre. Incorporamos la ralladura de naranja y de limón, el zumo de la naranja y el extracto de vainilla. Mezclamos con suavidad hasta que la masa quede homogénea.
Cogemos dos moldes, uno rectangular de 38 x 25 cm. y otro cuadrado de 21 x 21, forramos la base con papel vegetal. Con un spray desmoldante pulverizamos sobre la base y las paredes de ambos moldes. Cogemos dos tiras de papel vegetal y las ponemos alrededor del molde, quedarán pegadas a las paredes. Así tendremos la garantía de que nuestros bizcochos se desmoldarán fácilmente. Repartimos la masa en ambos, teniendo la precaución de que llegue al mismo nivel, de ese modo tendrán la misma altura. Horneamos con el horno previamente calentado a 170º durante unos 40-45 minutos aproximadamente. El bizcocho pequeño se nos hará antes que el grande.
Como siempre digo cada horno es un mundo, pero para que el bizcocho suba y quede bien esponjoso, no hay que abrir la puerta del mismo durante los primeros 30 minutos, de lo contrario el bizcocho no subirá correctamente. Cuando haya transcurrido ese tiempo o mejor 35 minutos, comprobamos con una aguja si está cocido. Si sale limpia quiere decir que está, de lo contrario dejar unos minutos más.
Sacamos del horno y dejar enfriar en el molde por espacio de 10 ó 15 minutos. Desmoldamos y ponemos a enfriar sobre una rejilla.

Para hacer la crema de mantequilla:
Batimos la mantequilla, que deberá estar a temperatura ambiente, cuando empiece a estar cremosa vamos añadiendo el azúcar glas, previamente tamizado, poco a poco, batiendo bien entre cada incorporación. Seguimos batiendo hasta que empiece a blanquear y haya aumentado de volumen (al menos 4-5 minutos). En ese momento y sin dejar de batir añadimos el agua poco a poco hasta que se haya integrado perfectamente. Reservamos.

Montaje de la tarta:
Siempre es mejor hacer el bizcocho con antelación (de un día para otro) para que al cortarlo no se nos desmigue demasiado. Si nos hubiera quedado con copete, lo primero que haremos será nivelarlo cortándolo con un cuchillo. A continuación le damos la vuelta a los bizcochos de manera que la capa de arriba sea la base del bizcocho, ya que la otra parte siempre es la más lisa y nos quedará mejor a la hora de extender el fondant. Seguidamente cogemos dos bases finas de cartón para montar cada uno de los bizcochos. Una de ellas debemos cortarla justo del mismo tamaño del bizcocho pequeño, para que no sobresalga a la hora de colocarlo encima del grande.
Hacemos un corte en sentido horizontal para obtener 2 capas de cada bizcocho, procurando que éstas queden igualadas. Podemos ir montando ambos bizcochos al mismo tiempo para de esa forma tenerlo todo preparado a la hora de cubrir con el fondant. Es importante colocar las capas de los bizcochos de manera que luego podamos montarlos como estaban y nos queden nivelados, yo suelo clavar medio palillo en cada una de las capas del bizcocho a la misma altura y alineadas verticalmente, de ese modo aunque lo mueva luego con alinear los palillos será suficiente.
Ponemos la primera de las capas del bizcocho más grande sobre la base de cartón fina más grande, debemos manipularlo con mucho cuidado para evitar que se nos pueda romper, lo mejor es hacerlo con una pala o espátula grande.
Mojamos con el zumo de naranja, con cuidado de no pasarnos para evitar que el bizcocho suelte líquido y moje el fondant. Repartimos dos partes de Nocilla en la capa del bizcocho grande, reservando una tercera para el más pequeño y extendemos con una espátula. A continuación ponemos la siguiente capa procurando alinear los palillos. Con un pincel eliminamos las migas y humedecemos de nuevo con el zumo.
Hacemos lo mismo con el bizcocho más pequeño, pero en esta ocasión lo pondremos sobre la base de cartón que hemos recortado. Lo cortamos, rellenamos con la Nocilla y cuando esté lo colocamos sobre el bizcocho grande. Pero antes hacerlo y para que el bizcocho de abajo resista el peso del mismo, debemos hacer unos soportes donde poder apoyarlo.
Para ello cogemos dos palitos de madera (de los utilizamos para hacer brochetas) y los metemos en una cañita de plástico de las que se utilizan para beber. Los introducimos en la tarta, marcamos la altura, los sacamos y cortamos lo que nos sobre dejando que sobresalgan únicamente 2 ó 3 mm., los volvemos a introducir. Necesitaremos poner 4 ó 5 distribuidos de manera que cubra la mayor parte de la superficie que tenga el bizcocho que vamos a poner encima. Aquí podéis ver como hacerlo.
Una vez hechos los soportes y con mucho cuidado colocamos el bizcocho pequeño encima. Con un cuchillo los vamos recortando para darle la forma deseada y con un pincel eliminamos las migas.
Cubrimos con una capa de la crema de mantequilla que hemos preparado antes, de ese modo el fondant se pegará mejor. Hay que extenderla bien por todo el bizcocho incluyendo los laterales del mismo. Podemos guardarlo en el frigorífico mientras trabajamos el fondant que adornará la tarta, aunque no es necesario.

Adorno de la tarta:
Dependiendo de la decoración que le queramos hacer, dividiremos en varios trozos el fondant, tiñendo cada uno con el color que más nos guste. En este caso he utilizado el color azul para la parte más grande y he dejado un trozo blanco sin teñir, para poder hacer el resto de colores para adornarlo. Para que el color se reparta uniformemente ponemos unas gotas de colorante con un palillo y amasamos el fondant hasta que esté todo del mismo tono. Hacemos lo mismo con el resto de colores.
A continuación espolvoreamos la superficie de trabajo con un poco de azúcar glas, para evitar que el fondant se nos pegue y extendemos con el rodillo, cuidando que nos quede bien liso y del mismo grosor por todas partes. Para eso viene muy bien contar con un rodillo de los que tienen un aro en los extremos, o bien colocaremos unos palitos en los lados para poder extender el fondant por igual.
Cuando veamos que alcanza el tamaño suficiente para cubrir todo el bizcocho, lo enrollamos sobre el rodillo y lo colocamos encima. Seguidamente alisaremos la superficie con las manos, con mucho cuidado y bajaremos por los laterales, para que se pegue bien a la forma que le hemos dado. Recortamos el exceso en la base con un cuchillo. Cuando lo tengamos vamos haciendo los adornos y los vamos pegando con un poco de agua o de pegamento de uso alimentario.





lunes, 12 de noviembre de 2012

Mi regalo del AIG 2012


Desde hace algunos días estamos viendo en muchos blogs los regalos del AIG de este año y sentía mucha curiosidad por ver de la mano de quien venía el mío. El viernes tenía un aviso de correos cuando llegué a casa, pero como no iba a estar durante el fin de semana, no ha sido hasta esta misma mañana cuando lo he podido recoger, así que se ha hecho esperar un poco más.
Por fin he podido saber quien me lo envía!!!



El paquete viene Crespos un pueblo de Avila y ha sido preparado con mucho cariño por Pepita del blog Cocina de ayer y de hoy, a quien no tenia el placer de conocer, somos tantos que siempre se nos escapa alguien. La verdad es que viene con muchos y diferentes regalos, os cuento lo que contiene:

Una caja metálica con unos dulces que ella misma ha elaborado.
Dos jabones artesanos hechos por ella: uno de canela y leche de cabra y otro de almendras y karité, que huelen de maravilla.
Un juego compuesto por un paño de cocina y un delantal.
Un tarro de mermelada de zarzamoras que ella misma recogió para hacerla.
Unos moldecitos de silicona individuales.
Un vasito medidor.
Unas velas de lavanda.
Un juego de espátulas.
Un libro: Pastelillos & magdalenas, con estupendas recetas.
Una preciosa carta.


Me ha hecho mucha ilusión recibir tu paquete Pepita y estoy encantada con tus regalos, muchas gracias!!!



Quiero aprovechar para darle las gracias a Joana, que este año repite y de nuevo se ha brindado a organizarlo todo y también a  France, mama de Palmira que nos ha hecho un precioso logo.





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