jueves, 31 de enero de 2013

Mantequilla casera


Estos últimos días estoy un poco más ocupada de lo habitual. Estamos casi a punto de celebrar las Fiestas de Moros y Cristianos y hay mucho que preparar: trajes, turbantes, plumas…. Menos mal que tenía un par de recetas pendientes de publicar, que serán las que verán la luz durante estos días en que voy a estar ausente.
La receta de hoy es bien sencilla de hacer, ya se que algunos pensaréis que es mucho más cómodo ir directamente al Supermercado y comprarla, pero me gusta saber como hacer ciertas cosas en casa. Así que cuando vi prepararla en el programa de Canal Cocina “Los fabulosos hermanos panaderos” me puse a ello y decidí hacer mantequilla casera. Aunque ellos la dejaron al natural, he preferido darle diferentes sabores con los que poder disfrutarla, aquí tenéis el enlace de la receta original. Además al prepararla en casa nos permite obtener un rico suero de mantequilla con el que luego hacer pan, bizcochos….
Ya veréis lo fácil que es de realizar, a continuación os explico cómo prepararla. Supongo que alguna vez a consecuencia de batir la nata en exceso para montarla se os puede haber cortado, pues bien no hay que preocuparse porque simplemente con continuar batiendo un poco más obtendremos una rica mantequilla casera. Así que si en alguna ocasión se os corta la nata al montarla, ni se os ocurra tirarla!!! Podemos aprovecharla para preparar mantequilla y aromatizarla a nuestro gusto, o simplemente disfrutarla sola con una buena rebanada de pan, mermelada…



INGREDIENTES:
1 l. de nata con un mínimo del 35% Materia Grasa
½ cucharadita de sal (en este caso he utilizado Sal Rosa del Himalaya)
½ cucharadita de mezcla de 5 pimientas molida
½ cucharadita de mezcla de especias y sal (romero, tomillo…)

Ponemos la nata en el bol de la batidora con el accesorio de varillas para batir y montar. Comenzamos a batirla hasta que se monte y continuamos batiendo hasta que la nata se corte y se separe la mantequilla del suero. La mantequilla se queda dentro de las varillas formando una bola.
Seguidamente cogemos un bol, ponemos un colador encima y vertemos todo el preparado, de esa forma recogeremos todo el magnífico suero que podremos utilizar para hacer, como he dicho antes, un rico pan, bizcochos…
Con las manos bien limpias escurrimos la mantequilla, para que suelte los restos de suero que pueda tener. Formamos unas bolas (he hecho tres, casi del mismo tamaño) y las vamos poniendo en otro recipiente con agua fría para enjuagarla. Colocamos cada bola en un bol pequeño y añadimos en una de ellas la sal, en otra la mezcla de pimientas y en la otra la mezcla de especias y sal. Vamos mezclando con una cuchara para que se reparta bien el ingrediente elegido, por cada trozo de mantequilla.
Cortamos unos trozos de papel vegetal y colocamos la mantequilla. Con la cuchara la acomodamos un poco y con el mismo papel terminamos de darle forma, en este caso rectangular.
Ahora a disfrutarla con unas buenas tostadas o utilizarla para enriquecer algún guiso.






lunes, 28 de enero de 2013

Galletas de harina de maíz


Tras el descanso en el mes de diciembre por las Fiestas Navideñas, en enero vuelve un nuevo Reto Tía Alia con dos estupendas recetas. Como en cada ocasión Carmen nos ha dado a elegir entre una receta dulce y otra salada seleccionadas por ella especialmente para este Reto. Estas recetas pertenecen al cuaderno de su Tía Alia y como muchas de las recetas de antes, las medidas y las explicaciones son más bien escuetas.
Aunque he de decir que en esta ocasión estaban bastante claras, salvo porque no especificaba si la harina de maíz era refinada o no, por lo he decidido utilizar Maizena (harina fina de maíz). La masa resultante es bastante líquida, por lo que a pesar de tratarse de una receta de galletas he tenido que usar unos pequeños moldes para hornearlas.
He querido ser fiel a la receta y el único cambio que he introducido ha sido dividir la masa en dos y en una de ellas ponerle un toque de extracto de vainilla. Por  ese motivo veréis que hay unas más blancas y otras un poco más amarillas, estas últimas tienen ese tono por la vainilla que utilizo. Se trata de una pasta bastante densa que aporta un aroma muy rico, de ahí que haya querido utilizarla para variar un poco el sabor.
Carmen ya sabes que me gusta participar en este Reto, así que te dejo con la versión que he hecho de la receta y nos veremos en el próximo.



Esta es la ficha de la receta.


INGREDIENTES:
(he utilizado como medida una taza de 250 ml. de capacidad)
1 taza y ½ de harina de maíz (Maizena)
1 taza de leche
2 huevos
1 cucharadita de sal
1 cucharadita de manteca de cerdo
4 cucharadas de azúcar
1 cucharadita de levadura o impulsor (tipo Royal)
1 cucharadita de extracto de vainilla (opcional)
Un poco de azúcar glas para espolvorear por encima

Mezclamos la Maizena, impulsor, azúcar y sal. Añadimos la manteca derretida, los huevos, la leche y con unas varillas vamos removiendo con cuidado hasta que se deshagan los grumos de la harina. La masa queda bastante líquida.
Dividimos la mezcla en dos recipientes y a uno de ellos le añadimos una cucharadita de extracto de vainilla y removemos para integrarla bien en la mezcla.
Rellenamos unos moldes pequeños, en este caso he utilizado unos de silicona y horneamos con el horno previamente calentado a 170º, durante 15 minutos. Pinchamos para comprobar que estén cocidas, retiramos del horno y dejamos enfriar dos minutos. A continuación las sacamos de los moldes y ponemos a enfriar sobre una rejilla.
A la hora de comerlas, espolvorear con azúcar glas.



viernes, 25 de enero de 2013

Scones y Crema Devonshire o Devon


WholeKitchen en su Propuesta Dulce para el mes de Enero nos invita a preparar un clásico escoces: Scones.
Son unos panecillos esenciales en el famoso té inglés. Originarios de Escocia, en un principio se hacían con avena y en la sartén, hoy en día los más comunes se hacen con harina y horneados.
Son pieza central en las celebraciones del té inglés desde el Siglo XIX, cuando la Duquesa de Bedford pidió a sus sirvientes un té, con algunos panes dulces que incluían los scones. Tanto les gustó que decidió pedirlo todas las tardes, llegando a convertirse en una tradición del Afternoon Tea Time, siempre acompañados de la tradicional clotted cream y mermeladas.
El scone es un panecillo individual que suele tener forma redondeada, aunque también se le llama así a las piezas triangulares conocidas en su origen como bannock. Está elaborado con harina de trigo, centeno o avena, mantequilla y levadura. Se suele servir templado abierto por la mitad y aparece como un ingrediente del higt tea escocés.
Podemos encontrar muchas variantes, aunque los más comunes son dulces y sencillos, también se pueden tomar con pasas, arándanos, queso o dátiles en su interior.


Devonshire (o Devon) Cream es una crema de leche que se produce en la parte sudoeste de Inglaterra, en los condados de Somerset, Cornwall y Devon. Se trata de un producto lácteo común en Inglaterra. Es una gruesa y rica crema amarillenta que se obtiene, calentando la leche no pasteurizada hasta conseguir una gruesa capa en forma de crema en su superficie. La leche se enfría a continuación y la capa de crema se desnata. La crema tiene entre un 55-60% de contenido de grasa y es tan espesa que no necesita ser batida.
Para nosotros es difícil encontrarla en los Supermercados, así que he estado indagando para buscar algo con lo que poder sustituirla y aquí he encontrado una receta de cómo prepararla, así como información sobre esta rica crema.



INGREDIENTES:
(Receta de Joy of Baking)
Para los Scones:
260 gr. de harina de trigo
50 gr. de azúcar blanquilla
10 gr. de levadura o impulsor (tipo Royal)
Una pizca de sal
75 gr. de mantequilla en cubitos, muy fría
1 huevo
1 cucharadita de extracto de vainilla
120 ml. de nata (también podemos utilizar ½ nata y ½ leche)
Un poco de leche para pintarlos
Mermelada de cerezas para acompañarlos

Para la Crema Devonshire o Devon:
(Receta de Joy of Baking)

120 gr. de queso mascarpone
240 ml. de nata
1 cucharadita extracto de vainilla
1 ó 2 cucharadas de azúcar (he utilizado azúcar glas)
Ralladura de cáscara de limón o de lima (opcional, pero le aporta un sabor muy rico)

Para hacer los scones:
el horno a 190º.
En un bol mezclamos la harina, con la levadura, el azúcar y la sal. Añadimos la mantequilla, que deberá estar muy fría, y con la ayuda de los dedos vamos mezclando, hasta que aparezcan migas. Reservamos.
Por otro lado mezclamos el huevo con la nata, la vainilla y removemos. Mezclamos ambos preparados hasta que estén integrados, pero no debemos mezclar mucho.
Sobre una superficie ligeramente enharinada ponemos la masa y la agrupamos sin amasarla demasiado, 4 ó 5 movimientos serán suficientes. Estiramos dando forma de círculo de aproximadamente 18 cm. de diámetro y 1,5 cm. de grosor. Con un cortador redondo de unos 6 cm. vamos cortando porciones y colocándolas sobre la bandeja del horno forrada con papel vegetal, pintamos la superficie con leche. Horneamos  con el horno  previamente calentado a 190º, durante 16 a 18 minutos, hasta que los scones estén dorados.

Para hacer la crema:
Ponemos la nata en un bol y batimos ligeramente con unas varillas para que tenga algo más de consistencia. Añadimos el queso, vainilla, azúcar y ralladura de limón, esta última es opcional, pero aconsejo ponerla porque le aporta un sabor delicioso a los scones y la mermelada. Batimos un poco con las varillas hasta obtener una crema similar a la nata montada.

Servimos nuestros scones con la crema y una mermelada de nuestro gusto, en este caso he escogido una de cerezas.





miércoles, 23 de enero de 2013

Solomillo de cerdo con cebolla confitada y jengibre


Nuestro querido amigo Miquel ha celebrado su cumpleaños hace un par de días y un grupo de personas hemos querido prepararle una felicitación especial. Para ello Neus se ha encargado de coordinarlo todo perfectamente y hemos acordado elaborar una de sus recetas, para dedicarle una cariñosa felicitación.
En su blog tiene un recetario bastante extenso y la elección ha sido complicada, pero hemos intentado no coincidir. He seleccionado esta receta porque me gusta mucho la combinación de la carne de cerdo con el dulce de la cebolla confitada, a la que por cierto el toque de jengibre le da un sabor especial.
Miquel espero que te guste la sorpresa y que hayas tenido un día fantástico. Muchísimas felicidades y un beso enorme!!!!




INGREDIENTES:
1 solomillo de cerdo
3 cebollas grandes
½ vaso de vino blanco
2 cucharadas soperas de azúcar (he utilizado azúcar moreno)
1 cucharadita de jengibre rallado (podemos utilizar jengibre en polvo)
Aceite de oliva virgen extra
Sal y Pimienta negra

Partimos la cebolla en juliana fina y la sofreímos en aceite de oliva, a fuego medio, con una pizca de sal que ayudará a que suelte su jugo. Colocamos la tapa para que se vaya cocinando bien y removemos con frecuencia para que no se nos pegue al fondo de la sartén. Una vez la cebolla esté blanda retiramos la tapa, le añadimos el azúcar, el jengibre, una pizca de pimienta negra recién molida y removemos bien. Cuando veamos que se nos quiere pegar la cebolla le vamos añadiendo una o dos cucharadas de vino y removemos. Continuamos sofriendo e incorporando poco a poco el vino hasta terminarlo, debemos ir removiendo para que la cebolla caramelice por igual. El proceso nos llevará aproximadamente 45 minutos. En mi caso no ha hecho falta, pero si notamos que se queda seca podemos añadirle un poco más de vino o de agua y prolongar un poco más el tiempo de cocinado.
Mientras se hace la cebolla, limpiamos el solomillo de la grasa exterior, lo dejamos entero y salpimentamos. Calentamos una sartén con un poquito de aceite de oliva y cuando esté bien caliente lo marcamos a fuego fuerte para sellarlo por todos los lados. A continuación bajamos el fuego, lo tapamos y le vamos dando vueltas para que se haga por igual por todos sus lados. El tiempo dependerá del punto que nos guste la carne. Para que quede jugosa y sonrosada en el interior, debemos tenerla durante poco tiempo, por el contrario si la preferimos más hecha tendremos que tenerla un poco más tiempo en la sartén. Si tenemos un termómetro de cocina podemos pinchar la carne y si su temperatura interior es de 60º estará rosada por dentro.
Cortamos el solomillo en filetes más bien gorditos, los servimos sobre una base de cebolla confitada y salseamos con los jugos del asado. Si éstos nos hubieran quedado muy líquidos podemos ligarlos o espesarlos con un poquito de harina de maíz diluida en un chorrito de vino blanco o de agua.
Según indica Miquel en su receta, con el paso de las horas gana en sabor y si lo acompañamos de unas legumbres cocidas o un poco de pasta fresca hervida, podemos tener un menú completo.



domingo, 20 de enero de 2013

Pan Lavash


Hoy hacemos pan para Bake the World y en esta ocasión nos trasladamos a la cultura persa-turca-armenia, para probar el Pan Lavash que es la base de su cultura. Horneado por tradición en piedras debajo del suelo (tonir), su masa está hecha a partir de harina de trigo, agua, levadura y sal. Este pan, una vez horneado, se suele dejar al sol durante unas cuantas horas hasta que se seque, para luego poder ser conservado durante meses. Para volver a utilizarlo simplemente sería necesario rociarlo con un poco de agua, envolverlo en paños y resultará tierno como el primer día. Estamos hablando de un pan plano, ideal para servir con aperitivos y dips o para realizar wraps y rolls de todos los sabores. También se utiliza para kebabs.
Hoy en día este pan ha evolucionado mucho, se hacen de distintos ingredientes y existe la versión blanda y la crujiente, tipo cracker. En la zona del Cáucaso lo que es común es la primera, en grandes planchas de pan.
Lo que está claro es que este tipo de pan podemos rellenarlo con diferentes ingredientes y tendremos un entrante o una cena muy completa.



INGREDIENTES:
Para el pan:
350 gr. de harina de trigo y algo más que utilizaremos después
200 ml. de agua
10 gr. de levadura fresca
1 cucharadita de sal

Para el relleno:
400 gr. de pechugas de pollo
2 tomates
Unas hojas de lechuga
1 yogur natural
Aceite de oliva
Eneldo
Unas gotas de zumo de limón
Sal y Pimienta negra recién molida

Para hacer el pan:
Ponemos la harina en un bol, añadimos la sal y removemos para que se mezcle. Hacemos un hueco en el centro e incorporamos el agua templada, donde habremos disuelto la levadura. Con una espátula vamos removiendo y cuando se forme una masa, retiraremos la espátula y vamos a amasando con las manos, hasta que hayamos incorporado bien toda la harina de las paredes del recipiente y nuestras manos queden limpias.
El proceso de amasado podemos hacerlo perfectamente con una máquina y será un poco más rápido, pero a veces me gusta amasar a mano y en esta ocasión ha sido así.
Volcamos la masa sobre una superficie de trabajo ligeramente enharinada y amasamos durante 5 minutos. Le damos forma de bola y la colocamos en un bol que habremos untado con un poquito de aceite. Tapamos con un paño húmedo o con film transparente y dejamos fermentar en un lugar cálido, sin corrientes de aire, hasta que haya doblado el volumen.
Dividimos la masa en 8 porciones, formamos unas bolitas con cada trozo, espolvoreamos la superficie de trabajo con una ligera capa de harina y estiramos con el rodillo hasta dejarlas redondas, con un diámetro de unos 18 cm. y lo más finas posible. Colocamos una plancha lisa en el fuego y las hacemos por ambos lados, con poco más de 1 minuto por cada lado será suficiente. Podemos dejarlas enfriar sobre una rejilla y nos quedarán un poco más crujientes, o bien envolverlas en un paño para que se conserven calientes y algo más blandas.

Para hacer el relleno:
Cortamos las hojas de lechuga en tiras finas, los tomates en rodajas finas y reservamos. Cortamos las pechugas en tiras, salpimentamos y las salteamos en una sartén con unas gotas de aceite de oliva.
Ponemos el yogur en un bol y añadimos una pizca de sal, un poquito de pimienta negra recién molida, unas gotas de zumo de limón, un chorrito de aceite de oliva, un poco de eneldo fresco picado y removemos para mezclar todos los ingredientes.
Colocamos sobre el pan una ligera capa de salsa, la lechuga, el tomate y las tiras de pechuga y salseamos un poco más por encima.




viernes, 18 de enero de 2013

Cerdo agridulce


Entre unas cosas y otras llevo varios días sin poder actualizar el blog y bastante tiempo sin poder visitar vuestras cocinas, como me gustaría. El trabajo, que últimamente me lleva de cabeza y me deja casi sin tiempo para lo demás; la espalda que estas Navidades me volvió a dar la lata y me ha mantenido en reposo; la enfermedad grave y fallecimiento de un familiar muy cercano, no me han permitido dedicarle a esta actividad el tiempo que quisiera.
Me gusta poder disfrutar de un buen rato para dedicarle al blog (cocinar, hacer las fotos...) y ver lo que hacéis en los vuestros, ya que me hace desconectar de todo el ajetreo del día, pero a veces las cosas se complican y no podemos hacer lo que realmente nos gustaría. A ver si voy saliendo a un lado de todo y puedo dedicar algo más de tiempo a esta actividad.



WholeKitchen en su Propuesta Salada para el mes de enero nos invita a preparar un clásico de la cocina China: Cerdo Agridulce.
El cerdo agridulce es un plato tradicional de la cocina china, aunque se ha hecho popularmente internacional en el mundo occidental, y son muchas las versiones que existen del mismo.
Sus orígenes se remontan al siglo XVIII en Cantón, aunque hay anotaciones que incluso datan de fechas anteriores, en las cuales se mostraba que era un alimento de las grandes familias en las zonas cercanas al condado de Shunde (China). El plato viajó hasta los Estados Unidos durante la gran inmigración del siglo XX de pobladores de China empleados en búsqueda de oro y construcción de vías ferroviarias, haciéndose muy popular en la cocina fusión chino-estadounidense.
Su salsa a base de azúcar, ketchup, vinagre y soja, entre otros, le dan un delicado y sabroso sabor dulce al plato, tan característico del mismo.


INGREDIENTES:
500 gr. de carne de cerdo en tacos
Harina para espolvorear
1 pimiento rojo
2 cebollas hermosas
2 rodajas de piña cortada en trozos (podemos utilizar piña en almíbar)
Aceite para freír
Una pizca de sal

Para el rebozado:
115 gr. de harina con levadura
Una pizca de sal
½ cucharadita levadura en polvo
240 ml. de cerveza rubia

Para la salsa:
150 ml. de caldo de pollo
4 cucharadas de salsa de soja
2 cucharadas de miel
4 cucharadas de vinagre de arroz
4 cucharadas de ketchup
Un trozo de jengibre fresco, pelado y rallado
2 cucharaditas de Maizena

Para hacer la masa del rebozado:
Tamizamos la harina, la sal y la levadura en un cuenco grande. Hacemos un hueco en el centro y echamos la mitad de la cerveza. Mezclamos poco a poco agregando el resto de la cerveza, y batimos hasta obtener una masa homogénea. La reservamos durante 30 minutos.

Le ponemos una pizca de sal a la carne y la espolvoreamos con harina, la rebozamos en la masa. Ponemos a calentar una sartén con aceite y cuando esté caliente vamos friendo la carne, por tandas, durante 3 ó 4 minutos o bien hasta que se haya dorado. Sacamos,ponemos a escurrir en un plato con papel absorbente y reservamos.

Para preparar la salsa:
Ponemos todos los ingredientes en un cazo, excepto la Maizena, removemos y cocinamos a fuego bajo hasta que la miel se derrita. Luego diluimos la Maizena con un poco de agua fría, movemos hasta que se disuelva bien, la agregamos y removemos hasta que la salsa espese y esté homogénea. Dejamos que cueza a fuego bajo durante 1 min. y reservamos.

Calentamos 1 cucharada de aceite en un wok (si no disponemos de uno podemos utilizar una sartén o una cazuela. Añadimos el pimiento cortado en trozos y lo salteamos durante 1 minuto, luego agregamos las cebollas troceadas y salteamos durante 2 minutos más. Las verduras deben quedar al dente. A continuación añadimos la piña, que habremos cortado en trozos y salteamos durante 1 minuto (si utilizamos piña en almíbar la añadiremos al final, junto con la carne), removiendo constantemente. Incorporamos la salsa a la sartén, la carne que hemos reservado y removemos bien, si utilizamos piña en almíbar podemos añadir un poco de jugo también. Dejamos cocer durante unos 3 ó 4 minutos. Podemos servir acompañado de arroz o con fideos chinos.



domingo, 6 de enero de 2013

Panettone


Las fiestas ya están acabando y no quiero que pasen sin dejar de publicar este Panettone. Me he basado en la receta del blog de Hilmar, y tan solo he hecho unas pequeñas modificaciones. He preferido hacer la mitad de la receta, porque completa me parecía mucha cantidad, sale un Panettone bien hermoso o dos más pequeños, que son los que os presento.
Lo cierto es que hay recetas más sencillas a la hora de elaborarlos, ésta en concreto lleva bastante tiempo. Hay que hacer un prefermento y dejarlo levar por espacio de 16 a 24 horas, más luego el largo proceso de amasado y fermentación, pero es una receta que me pareció más completa en cuanto a las cantidades de algunos de los ingredientes.
Es una masa muy rica por la cantidad de huevos y mantequilla que lleva. Como he dicho nos llevará bastante tiempo hacerlo, porque la masa requiere tiempo para lograr la consistencia apropiada y el desarrollo adecuado del gluten (lleva menos levadura si lo comparamos con otras recetas), a mitad del amasado parece aún muy líquida, pero poco a poco va tomando forma hasta lograr el punto deseado.
Espero que hayáis terminado de pasar bien las Fiestas y que los Reyes se hayan portado bien con todos  y ahora os dejo con la receta, que casi casi pasan las fechas y no la puedo publicar.





INGREDIENTES:
Para el prefermento:
150 gr. de harina de fuerza
90 gr. de leche
20 gr. de levadura

Para la masa:
350 gr.de harina de fuerza
150 gr. de azúcar
3 gr. de levadura
9 gr. de sal
150 gr. de yema (aproximadamente 8 unidades)
100 gr. de huevos (2 medianos)
1 cucharadita de extracto de vainilla
1 cucharadita de agua de azahar
1 cucharada de almíbar de confitar las naranjas (receta aquí)
5 gramos de manteca de cacao (sustituir por chocolate blanco)
200 gramos de mantequilla
Ralladura de 1 naranja

Para el relleno:
55 gr. de pasas sultanas
55 gr. de pasas de corinto
2 ó 3 cucharadas de ron para macerar las pasas
130 gr. de naranja confitada (receta aquí)


Prefermento:
Deshacemos la levadura fresca en la leche que tendremos a temperatura ambiente, agregamos la harina y amasamos para que se integren bien, hasta que consigamos formar una bola. La dejamos reposar en un bol tapada con un film, durante 16 a 24 horas a temperatura ambiente, hasta que triplique su tamaño. Si hace mucho calor y fermenta rápido, podemos guardarla en el frigorífico.

Ponemos las pasas a macerar con el ron para que vayan absorbiendo el líquido y las dejamos hasta que vayamos a amasar, quedan mucho mejor de un día para otro.

Masa:
Al día siguiente hacemos la masa, para ello ponemos en el bol de la amasadora (he utilizado la KitchenAid) la harina, levadura disuelta en una cucharadita de agua, la mitad del azúcar, la mitad de las yemas y la mitad de los huevos. Amasamos con el accesorio amasador (gancho) a velocidad media hasta que se integre todo y se forme una masa, aproximadamente 3 ó 4 minutos (el tiempo dependerá de nuestra máquina). Si vemos que no termina de integrarse podemos usar una espátula o ayudarnos con las manos.
Añadimos el resto del azúcar, yemas, huevos y la sal. Amasamos de nuevo hasta que todo se integre, aproximadamente 2 ó 3 minutos más. A continuación agregamos el prefermento y amasamos, siempre a velocidad media, hasta que se haya integrado totalmente en la masa.
Incorporamos la mantequilla, chocolate blanco rallado, extracto de vainilla, agua de azahar, la cucharada de almíbar de confitar las naranjas y ralladura de naranja.
Continuamos amasando hasta conseguir una masa suave, brillante y elástica. De momento la masa está bastante líquida y se pega a las paredes del recipiente. Pero conforme vayamos amasando empezará a despegarse.
El tiempo total de amasado será de 15-20 minutos, incluso puede que algo más. Como he dicho antes esto dependerá de la máquina que tengamos y también de la harina que utilicemos, aunque sea de fuerza no todas las marcas se comportan de igual forma. Debemos detener la máquina cada 4 ó 5 minutos y con una espátula despegar y bajar la masa que suba por las paredes. No debemos permitir que la masa se caliente, si fuera necesario detendremos la amasadora y esperaremos 1 ó 2 minutos antes de continuar amasando (aquí podemos aprovechar para retirar la masa con la espátula).
Una vez la masa se haya despegado de las paredes por los bordes y aunque todavía esté un poco blanda, la colocamos sobre una superficie enharinada ayudándonos de una rasqueta o de una espátula. La masa en este momento es muy suave, elástica y un poco pegajosa, pero con las manos enharinadas es muy manejable. Debemos tener mucho cuidado en no utilizar harina en exceso para esta operación, no queremos cambiar la consistencia de la misma.
La estiramos con las manos y la extendemos dando forma rectangular. Esparcimos por toda la superficie las pasas, sin nada del líquido del macerado y la naranja confitada cortada en trocitos. Vamos doblando la masa de manera que queden todas las frutas en el interior, lo mejor es ir haciendo una especie de rulo y luego darle forma redondeada, cerrando bien los bordes. La colocamos en un bol, que previamente habremos engrasado con un poco de mantequilla o aceite suave, tapamos con un film transparente o con un paño limpio humedecido y dejamos fermentar al menos 2 horas, debe doblar el volumen.
Transcurrido este tiempo estiramos de nuevo la masa (si se nos pegara a las manos podemos ponernos un poquito de grasa) y la plegamos como si fuera un paquete, la ponemos en el bol dándole forma redondeada y dejamos fermentar de nuevo 1 hora como mínimo. Una vez pase este tiempo y si queremos hacer unos Panettones más pequeños, dividimos la masa en las porciones que queramos (con esta cantidad he hecho 2 de 680 gr. aproximadamente). Damos forma de bola (boleamos), colocamos en dos recipientes tapamos con film y dejamos reposar durante 20 minutos. Volvemos a bolear la masa o cada porción y colocamos en los moldes de Panettone (he utilizado dos moldes de 13,5 cm. de diámetro). Dejamos fermentar durante aproximadamente 3 ó 4 horas, hasta que llegue al 80-90% de capacidad del molde.
Los tiempos de fermentación dependen de la temperatura ambiente que tengamos en la cocina, cuanto más calor más rápido fermentará la masa y cuanto más frío más lento.

Una vez haya finalizado esta última fermentación y antes de hornear los Panettones, podemos darle una de las siguientes terminaciones:
Con una cuchilla o un cuchillo bien afilado, hacemos un corte en forma de cruz. Con los dedos y con mucho cuidado estiramos las 4 puntas hacia fuera y colocamos unos cubitos de mantequilla muy pequeños en el centro (podemos dejarlo abierto o volverlos a cerrar, se puede hacer de las dos formas.
Simplemente pintamos con huevo batido la superficie y colocamos algo de mantequilla (esta es la terminación que le he dado a los míos.

Precalentamos el horno a 175º y horneamos durante 35 minutos (dependiendo del tamaño de nuestros Panettones debemos ajustar los tiempos). Si se doran muy rápido por encima, colocaremos un papel de aluminio durante los últimos 10 ó 15 minutos de horneado.
Cuando los saquemos del horno los dejaremos enfriar en la bandeja 5 minutos y luego los pasaremos a una rejilla hasta que se enfríen por completo.



En estas fotos se puede ver todo el proceso de elaboración de los Panettones.





viernes, 4 de enero de 2013

Naranjas confitadas


Espero que estéis terminando de disfrutar de estas Fiestas Navideñas y que el Nuevo Año haya comenzado bien para todos. Seguro que habréis disfrutado de platos deliciosos durante estos días, ya tendremos tiempo de bajar el ritmo de comidas y preparar cosas más ligeras.
De momento os traigo estas naranjas confitadas que son muy sencillas de realizar. Sé que hay muchas recetas por la blogosfera, pero en éstas las cantidades varían un poco respecto a otras. De ese modo conseguimos que el almíbar que queda tras la cocción, sea un poco más denso y nos permite conservarlas mejor durante más tiempo, en el caso de que queramos guardarlas. Si lo preferimos, también podemos congelarlas, para utilizarlas más adelante.
He hecho solo dos naranjas, pero aumentando los ingredientes, podemos hacer más cantidad. En esta ocasión he preferido hacer la cantidad que necesitaba para los Panettones que hice y que publicaré, si puedo, el día de Reyes y para los Roscones que haré mañana, aquí podéis ver un paso a paso de la elaboración de la receta del Roscón que publiqué hace un par de años.
Os dejo con esta receta, que es francamente sencillísima de preparar y desde aquí quiero animaros a hacerlas porque quedan realmente deliciosas.





INGREDIENTES:
2 naranjas grandes
300 ml. de agua
250 gr. de azúcar

Lavamos muy bien las naranjas y las frotamos con un cepillo bajo el grifo para quitarles los restos de impurezas que pueda tener la piel, ya que vamos a confitarlas con la misma. Las cortamos en rodajas aproximadamente de 1 cm. de grosor, si las queréis más finas tendréis que ajustar el tiempo de cocción y reducirlo un poco.
En una cazuela grande, es mejor que tenga bastante superficie, ponemos el agua, el azúcar y las rodajas de naranja. Colocamos la cazuela en el fuego y cuando empiece a hervir tapamos y las dejamos cocer a fuego suave durante 1 hora y media. Es mejor no tocar las naranjas para evitar que se rompan, así que lo mejor es mover la cazuela con suavidad, balanceándola, para que el líquido llegue a todas por igual.
Si queremos, cuando haya transcurrido la mitad del tiempo de cocción y para que se hagan todas por igual, podemos pasar las rodajas que nos hayan quedado encima al fondo de la cazuela. Lo haremos con muchísimo cuidado, con unas pinzas, para evitar que se rompan.
Finalizado el tiempo de cocción, las sacamos y ponemos a enfriar sobre una rejilla. Después de unas 12 horas podemos envolverlas y congelarlas. Para poder despegarlas sin problemas, pondremos un trozo de papel vegetal entre cada rodaja y después las envolveremos, antes de introducirlas en el congelador.
Otra forma de conservarlas es, guardarlas en un tarro con el jugo que haya quedado al confitarlas, en este caso no hace falta ponerlas sobre la rejilla, directamente las introduciremos en el mismo y vertemos el líquido por encima. Cuando se enfríen tapamos los tarros y los conservamos en el frigorífico.
Si las vamos a utilizar pronto, como ha sido mi caso, simplemente las envolvemos transcurridas las 12 horas, poniendo un trozo de papel vegetal entre cada hoja y las guardamos en un recipiente hermético en el frigorífico o en un lugar frío y seco.
El líquido que nos queda al confitarlas es ideal para utilizarlo en el Panettone, Roscón de Reyes o algún bizcocho o postre que queramos.




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