jueves, 30 de mayo de 2013

Blondie



Blondie es el nombre que recibe un Brownie hecho con chocolate blanco. En el blog tengo publicadas varias recetas de este rico bizcocho, pero hasta ahora no me había decidido a prepararlo con chocolate blanco y el resultado merece la pena.
No cabe duda que disfrutar de un dulce siempre es muy agradable y si lleva chocolate parece que apetece mucho más. Estos bizcochos resultan ideales para acompañar un café, en la merienda, en el desayuno…
He elegido la receta del libro “Las recetas de la pastelería Hummingbird”, porque cuando preparé su Brownie me gustó mucho. Si os apetece ver la receta, en este enlace podéis hacerlo.
Como el chocolate blanco suele llevar más azúcar que el negro y a mí no me gustan los postres excesivamente dulzones, he quitado una parte de azúcar. De todas formas os pongo también la cantidad de la receta original, para los más golosos. En lugar de utilizar nueces pacanas, que me resultan difíciles de encontrar donde vivo, he puesto de las normales que también le van perfectamente.
En este enlace y en este otro encontraréis otros dos Brownies. Lo cierto es que podemos encontrar muchas y diferentes recetas del mismo. De momento las que he preparado están todas muy ricas.
Os dejo con la receta y si os animáis a prepararlo, espero que lo disfrutéis.



INGREDIENTES:
150 gr. de chocolate blanco de postres
125 gr. de mantequilla
125 gr. de azúcar blanquilla (la receta original lleva 150 gr.)
2 huevos L
1 y ½ cucharadita de extracto de vainilla (he utilizado pasta de vainilla)
200 gr. de harina
Una pizca de sal
120 gr. de nueces picadas (la receta original lleva pacanas)


Precalentamos el horno a 170º.
He utilizado un molde de 28x20x4 cm.
Fundimos el chocolate y la mantequilla en el microondas a media potencia. Siempre es mejor hacerlo en tiempos de 30 segundos, para evitar que se nos pueda quemar. Debemos tener mucho cuidado porque el chocolate blanco es muy delicado y si nos pasamos de temperatura o de tiempo se quemaría.
Removemos con unas varillas para que se mezclen, añadimos el azúcar y vamos mezclando hasta que se incorpore totalmente. Agregamos el extracto de vainilla y los huevos, removiendo con energía para que los huevos no cuajen con el calor del chocolate y la mantequilla.
Incorporamos la harina, la sal y las nueces picadas y removemos hasta que todos los ingredientes estén bien distribuidos. Si lo preferimos podemos dejar parte de las nueces sin picar y colocarlas sobre la masa.
Forramos el molde con papel vegetal, vertemos la mezcla, extendemos con una espátula y horneamos con el horno previamente calentado a 170º durante 25 minutos. Siempre es mejor conocer el comportamiento de nuestro horno y vigilar los tiempos, ya que no todos funcionan de igual forma. Es mejor que el centro quede un poco blando.
Una vez horneado, dejamos enfriar en el molde durante 5 minutos y después con cuidado lo colocamos sobre una rejilla para que se enfríe por completo.




lunes, 27 de mayo de 2013

Emparedados de patata



Cada mes esperamos ver con qué recetas nos va a sorprender Carmen, para el Reto de Tía Alia. En esta ocasión se trata de dos recetas que nos suponen, de nuevo, una difícil elección.
Para cada reto tenemos para preparar dos recetas: una dulce y otra salada y elegimos con cual queremos participar, aunque siempre hay alguna atrevida que se anima a hacer las dos, ya me gustaría!!!, pero no me llega el tiempo. Todas estas recetas pertenecen al cuaderno de su tía Alia, del que ya hemos tenido el placer de conocer bastantes y comprobar la variedad de su cocina.
Lo he explicado en anteriores retos, pero como siempre hay lectores nuevos, os diré que, este Reto, se inició hace varios meses y ha tenido mucha aceptación, ya que cada vez se va sumando alguna persona más. Para participar en el mismo podéis ver la forma de hacerlo en este enlace.
Este mes me he decidido por la receta salada y como suele ser habitual en mí, intento seguirla lo más aproximada posible. Solo he introducido una pequeñísima variación, ya que le he puesto perejil picado, una pizca de nuez moscada y otra de pimienta blanca, porque pensaba que le iban de maravilla. Me ha parecido una receta muy rica.
Ya sabemos que estas recetas normalmente no especifican cantidades, pero para que os animéis a prepararla las he incluído en los ingredientes. De todas formas os dejo una también foto de la receta original.



INGREDIENTES:
Para el relleno:
2 patatas
1 cebolla grande ó 2 pequeñas
50 gr. jamón serrano en trocitos
150 ml. de leche
100 ml. agua (de la cocción de las patatas)
Perejil picado
Pimienta blanca molida
Nuez moscada
3 cucharadas de aceite de oliva
Sal

Para formar los emparedados:
3 patatas
Aceite
Sal
2 huevos
Harina para rebozar

Para hacer el relleno:
Ponemos una olla con agua y una pizca de sal a calentar, pelamos y troceamos dos patatas y las cocemos durante 10-12 minutos. Podemos cocerlas enteras, pero de este modo se cuecen más rápido. Una vez cocidas, las escurrimos y las pasamos por el pasapurés, reservamos y dejamos el líquido de la cocción, porque necesitaremos utilizar una parte para preparar el relleno.
En una sartén ponemos a calentar 3 cucharadas de aceite de oliva. Picamos la cebolla finamente y la sofreímos a fuego medio, con una pizca sal. Cuando esté dorada y transparente incorporamos el jamón serrano partido en taquitos pequeños, le damos una vuelta e incorporamos el puré de patatas. Rehogamos un momento todo junto para que se mezcle bien. Añadimos la leche y vamos removiendo con cuidado para que se vaya integrando en la masa. Añadimos agua de la cocción de las patatas poco a poco (según la clase de patata será necesaria más o menos cantidad, he puesto la que he indicado), hasta que veamos que queda una pasta con la consistencia de una bechamel espesa. Cocemos aproximadamente unos 5 minutos a fuego suave y cuando al dar vueltas veamos que se despega bien de las paredes de la sartén la tendremos lista.
Vertemos esta masa en un recipiente, tapamos con film transparente pegado a la superficie de la masa, para evitar que condense por el calor y dejamos enfriar.

Para preparar los emparedados:
Pelamos y cortamos las patatas en rodajas de aproximadamente 4-5 mm. de grosor. Ponemos una sartén a calentar con aceite suficiente para freír y las vamos friendo a fuego medio hasta que estén doradas. Las dejamos escurrir en un plato con papel de cocina.
Cuando la masa del relleno se haya enfriado hacemos los emparedados. Para ello vamos formando parejas con las rodajas de patata más igualadas. En una de ellas colocamos una cucharada de relleno y repartimos por igual por toda la superficie, tapamos con la otra, apretamos con suavidad para que se unan y las vamos rebozando por harina y huevo.
En la misma sartén donde hemos frito las patatas, vamos friendo los emparedados hasta que queden dorados.
Podemos acompañar con una ensalada, con verduras, con una salsa de tomate… quedan deliciosas.





viernes, 24 de mayo de 2013

Albóndigas de merluza



Hace unos meses me encontré esta receta y me pareció que quedaría bien, así que tomé nota de los ingredientes en un papel y la guardé en la carpeta de pendientes. Si no recuerdo mal, creo que era del cocinero Sergio Fernández de TVE1, olvidé anotarlo.
A veces nos encontramos con alguna persona, sobre todo niños e incluso a veces alguno no tan niño, que protestan un poco a la hora de comer pescado, por lo que esta receta me parece una forma de que lo tomen sin problemas. Es sencilla de preparar y queda muy suave de sabor.
Las cantidades de la receta original eran mayores, pero las he reducido porque no tenía necesidad de hacer demasiadas. Si sois muchos de familia, os aconsejo que dobléis los ingredientes, porque realmente se comen en un suspiro. Como he dicho, quedan muy suaves, nada pesadas y muy ricas.
Como acompañamiento la receta original llevaba espárragos, pero se puede cambiar por otra cosa. Os dejo con la receta y os animo a prepararla.


INGREDIENTES:
Para 20 albóndigas:
400 gr. de filetes de merluza (pesados sin piel ni espinas)
1 huevo pequeño
5 gr. de puré de patata en polvo
20 gr. de frutos secos (anacardos, avellanas, almendras…)
10 gr. de pan (podemos utilizar de molde)
Un poco de leche (para remojar el pan)
Una pizca de sal
Perejil picado (opcional, la receta original no lo lleva)
Pimienta blanca (opcional, la receta original no lo lleva)
Aceite de oliva para freír

Para la salsa:
1 diente de ajo
1 cebolla
2 zanahorias
1 cucharadita de harina
200 ml. de cava
3 tomates rojos
Una pizca de sal
2 cucharadas de aceite de oliva

Para la guarnición:
1 manojo de espárragos verdes
Sal
Un chorrito de aceite de oliva

Para hacer las albóndigas:
Ponemos a remojar el pan con algo de leche o de agua para que se humedezca y aporte jugosidad a la masa.
Una vez tengamos el pescado limpio de piel y espinas, lo cortamos muy picadito y lo ponemos en un bol, añadimos el huevo, el pan escurrido y desmenuzado, el puré de patatas, sal, pimienta blanca (opcional). Machacamos en el mortero los frutos secos junto con el perejil (es opcional, pero a mi me gusta el toque que da a la masa), lo añadimos a la mezcla y amasamos bien para integrar todos los ingredientes.
Cuanto tengamos la masa bien integrada, vamos formando las albóndigas ayudándonos de un poco de harina, para evitar que se nos peguen a las manos. En un plato espolvoreamos una fina capa de harina y vamos depositando las albóndigas que formemos.
En una sartén o en un recipiente profundo, ponemos cantidad suficiente de aceite para freír y cuando esté caliente las vamos friendo hasta que tengan un ligero color dorado (no hay que pasarse en la fritura, para evitar que puedan quedar secas). Vamos retirando y las dejamos escurrir en un plato con papel de cocina. 

Para hacer la salsa:
La salsa la tenemos que triturar, por lo que no hace falta picar demasiado pequeños los trozos de las verduras.
Ponemos el aceite en una cazuela y cuando esté caliente sofreímos el ajo picado. Cuando tenga algo de color incorporamos la cebolla troceada y una pizca de sal. Rehogamos un minuto y añadimos la zanahoria en trozos. Doramos durante unos 5 minutos a fuego medio o hasta que veamos que la cebolla empieza a transparentar. Subimos el fuego y añadimos la cucharadita de harina, rehogamos bien para quitarle el sabor a crudo y vertemos el cava, dejamos evaporar un poco el alcohol e incorporamos el tomate troceado, removemos, bajamos el fuego y cocinamos durante 20 minutos.
Una vez tengamos la salsa, la trituramos y luego la pasamos por un colador o bien directamente la pasamos por el pasapurés y la ponemos de nuevo en la cazuela. Si nos quedara algo espesa podemos añadir un poquito de agua para aligerarla. Ponemos las albóndigas y dejamos que de un hervor suave de 3-4 minutos.

Para la guarnición:
Cortamos la parte dura de los espárragos. Con un pelador vamos pelando los tallos de los mismos, pero sin llegar a las puntas.
Ponemos una sartén o una plancha en el fuego con unas gotas de aceite y cuando esté caliente los introducimos y cocinamos a  fuego medio hasta que estén hechos, dándoles la vuelta de vez en cuando. Debemos tener cuidado en no hacerlos demasiado, es mejor que queden al dente.

Servir las albóndigas con algo de salsa y los espárragos como guarnición. Si lo preferimos podemos utilizar otra guarnición que nos apetezca. La receta que os comento llevaba este acompañamiento y además unos espárragos blancos y me pareció que le iba de maravilla.




miércoles, 22 de mayo de 2013

Baguettes



Hoy es día de publicación de un nuevo reto de Bake the World y en esta ocasión le ha llegado el turno a las baguettes, un pan que se caracteriza por su especial forma, mucho más larga que ancha. Su corteza es crujiente, la miga suave y esponjosa, resultando un pan ideal para la elaboración de bocadillos, entre otras muchas cosas.
Debemos saber que no todos los "panes largos" en Francia se denominan baguettes. Una baguette estándar mide unos cinco o seis centímetros de ancho por tres o cuatro de alto, pero puede llegar a medir un metro de largo. Las pequeñas se utilizan frecuentemente para hacer bocadillos. Éstas se conocen como demi-baguettes (media baguette), tiers o laboyries en Estados Unidos. Debe consumirse lo más pronto posible, porque es un pan que tiene una duración en frescura más escasa que los panes más gruesos y se endurece con el paso de los días. Aquí podéis encontrar más información.
Quizás lo más complicado de una buena baguette sea el formado y el greñado de las mismas. En este vídeo podemos ver cómo hacerlo.
Debemos tener en cuenta que nuestros hornos, por su tamaño, no nos permiten hacer esas baguettes casi infinitas que vemos en las panaderías.


Para amasar estas baguettes he utilizado un proceso llamado autolisis, desarrollado por el profesor Raymond Calvel, maestro panadero francés. Consiste en dejar en reposo la mezcla de harina y agua, por un mínimo de 20-40 minutos, de este modo se generan dos reacciones importantes dentro de la masa. Primero, las proteínas de la harina se hidratan mucho mejor, provocando una mejoría en las propiedades en la estructura del gluten, tales como la fuerza y la capacidad de retención de gas. En segundo lugar, la masa será más extensible y se podrá manejar más fácilmente. El pan resultante adquiere volumen, mayor sabor y color, y un mejor alveolado. Terminado el proceso de autolisis, se incorporan la levadura y la sal, por separado.
Dependiendo de cada maestro, la autolisis podría llevarse a cabo con la totalidad del agua y harina presentes en la receta o con aproximadamente el 70%, añadiendo después del reposo el resto, junto con los demás ingredientes.
Si vamos a utilizar un prefermento líquido, como el poolish, debemos incorporarlos al comienzo del proceso de amasado, incluso si se realiza la autolisis. Esto es porque su contenido bajo de levadura no afecta la fuerza de la masa. Sin embargo si utilizamos un prefermento de consistencia dura con más levadura, como la masa prefermentada, debe añadirse después de la autolisis. Aquí podéis encontrar más información sobre este proceso.
De no realizarse autolisis, la harina, el agua, la levadura y la sal pueden ser añadidas al comienzo de la mezcla.

INGREDIENTES:
Para 2-3 baguettes (según tamaño)
350 gr. de harina panadera
225 gr. de agua
10 gr. de levadura de panadero fresca
7 gr. de sal

Podemos hacer la masa utilizando un robot, tipo KitchenAid, Thermomix o a mano, la diferencia está en que si elegimos el proceso manual, tendremos que amasar durante más tiempo.
En primer lugar ponemos la harina y el agua en el bol de nuestra máquina y amasamos a velocidad baja durante 2 minutos o hasta que se mezclen y no queden grumos. Tapamos con un paño o con film transparente y dejamos reposar  durante 30 minutos (este proceso es la autolisis).
Transcurrido el tiempo hacemos un hueco en el centro de la masa e incorporamos la levadura desmenuzada. Amasamos durante dos minutos para que se integre y dejamos reposar durante unos minutos (con 5 será suficiente).
Seguidamente volvemos a hacer un hueco en el centro y ponemos la sal, amasamos nuevamente hasta que la masa quede homogénea, lisa y elástica. Retiramos la masa del bol, le damos forma de bola y dejamos reposar en un recipiente ligeramente aceitado y tapado con un film transparente, durante 45 minutos.
Transcurrido este tiempo volcamos la masa sobre la superficie de trabajo ligeramente enharinada, la extendemos con mucho cuidado para no desgasificarla del todo y plegamos (en las fotos podemos ver este paso). El primer pliegue lo haremos de arriba hacia el centro, el segundo de abajo hacia el centro, luego plegamos ambos lados. Depositamos de nuevo en el bol, tapamos y dejamos reposar durante 30 minutos.
Una vez haya pasado este tiempo volvemos a plegar la masa, dejamos reposar de nuevo durante 30 minutos. Transcurrido este tiempo nos dispondremos a formar las baguettes. Para este paso he seguido las indicaciones de este vídeo y de este otro.
Os pongo también unas fotos del proceso, donde se puede ver con más claridad cómo hacerlo. Tengo que decir que perfectas no están, pero supongo que con la práctica irán saliendo mejor.
Antes de formar las baguettes debemos volcar la masa sobre la superficie de trabajo ligeramente enharinada. Con suavidad para no desgasificarla, extendemos un poco, cortamos en 2-3 trozos para formar las baguettes, aplastamos un poco cada trozo y enrollamos la masa hacia nosotros dos veces (en los vídeos que os he indicado, se ve perfectamente). Después tapamos y dejamos reposar unos 15 minutos antes de dar forma a las baguettes.
Como es un poco complicado explicar cómo enrollar la masa para formarlas, mejor que miréis en los vídeos como hacerlo. Aunque he hecho el paso a paso con las fotos, siempre es mucho más claro verlo a hacer a personas experimentadas.
Una vez tenemos formadas las baguettes las depositamos en la “couche” (tela de lino natural donde se deja levar el pan para que no se pegue), espolvoreada con una fina capa de harina, podemos utilizar también un paño de cocina. Debemos tener la precaución que la junta quede hacia abajo, para evitar que durante el horneado se pueda abrir el pan. Dejamos que fermenten durante 30 minutos tapadas con un film o con un paño. Mientras tanto calentamos el horno a 240º y ponemos en el interior un recipiente con agua para generar vapor.
Con mucho cuidado pasamos las baguettes a la bandeja del horno, le hacemos los cortes (greñados) con una cuchilla o con un cuchillo bien afilado (en este vídeo se puede ver cómo hacerlos).
Si hacemos los greñados mientras están en la tela, aún deberemos tener más cuidado al pasarlas a la bandeja del horno, es mejor hacerlos cuando las hayamos trasladado a la bandeja.
Metemos la bandeja en el horno, aunque tengamos el recipiente dentro para generar vapor, es mejor pulverizar algo de agua por las paredes. Bajamos la temperatura a 230º y horneamos durante 20 minutos. El tiempo puede depender un poco de nuestro horno. Para saber si están listas podemos golpearlas por la base y si suena a hueco estarán cocidas. Una vez estén horneadas y con un bonito color dorado, las dejamos enfriar sobre una rejilla hasta que vayamos a consumirlas.







viernes, 17 de mayo de 2013

Tarta de fondant para la comunión de Paula



Como os comenté en entradas anteriores he estado haciendo galletas decoradas y una tarta de fondant para la comunión de Paula, la nieta mayor de mi marido, que comulgó el pasado sábado. En la entrada anterior os enseñé las galletas que le hice y ahora le ha llegado el turno a la tarta.
Para darle un toque diferente, he preparado un bizcocho con sabor a frutos rojos, que estaba muy rico. El relleno ha sido sencillo, simplemente he utilizado una crema de cacao con avellanas, en este caso Nocilla, pero se puede usar cualquier otra de las que podemos encontrar en los supermercados. La verdad es que la combinación de sabores resulta deliciosa y el toque de naranja le va de maravilla.
Este tipo de tartas parecen complicadas de hacer, pero realmente no lo son. Lo único que debemos tener en cuenta es organizarnos bien y de ese modo lograremos un buen resultado. He intentado explicaros con detalle todo el proceso y lo he acompañado con algunas fotos para que resulte más sencillo de entender.
Os dejo con la receta y espero que os guste!!!



Para hacer este tipo de tartas lo mejor es organizarse, de ese modo nos será mucho más fácil.
En primer lugar debemos hacer las flores que vamos a utilizar en la decoración y reservarlas. Las podemos hacer con varios días de antelación y en cuanto se sequen las podemos guardar en una caja de plástico o en una metálica.
Lo siguiente es hacer el bizcocho, que podemos preparar un par de días antes sin problema, incluso es mejor hacerlos con antelación.
Finalmente haremos la crema de mantequilla y la decoración del bizcocho. Esto lo podemos hacer el mismo día, aunque esta crema también la podemos preparar con antelación y guardarla en el frigorífico.




INGREDIENTES:
Para el bizcocho:

500 gr. de harina

500 gr. de azúcar

500 gr. de mantequilla

12 huevos

1 cucharada de levadura química

150 ml. de leche

Ralladura de 1 naranja

Ralladura de 1 limón

2 cucharadas de pasta de frutos rojos (podemos encontrarla en las tiendas de repostería)


Para la crema de mantequilla:

250 gr. de mantequilla

150 gr. de azúcar glas

50 ml. de leche


Para rellenar los bizcochos:

500 gr. de Nocilla


Para humedecer la tarta:

350 ml. de zumo de naranja (podemos utilizar natural o de compra)


Para adornar la tarta:

1 Kg
. de fondant blanco
Pasta de flores azul claro
Perlas comestibles

Colorante en polvo rosa

Pegamento de uso alimentario

Spray de brillo perlado (marca PME)



Para hacer las flores:

He utilizado dos tipos de cortadores diferentes. Se trata de unos juegos que llevan el cortador y un molde de silicona compuesto por una base y una tapa que nos permite darle forma y textura a las mismas, con lo que el trabajo se simplifica bastante. Si no disponemos de este molde tendremos que cortar la pasta y darles la textura y el acabado final con las estecas que hay para trabajar la pasta de azúcar y el fondant, pero sería más laborioso.

Comenzamos extendiendo la pasta de flores con un rodillo y dejándola en una capa fina y lo más iguala posible, vamos cortándolas con el cortador. Después las colocamos sobre el molde y presionamos para que se marque la textura, a continuación las vamos colocando en un soporte curvado para que se sequen y adquieran algo de forma.

Seguidamente con un pincel fino y el colorante en polvo, le vamos dando algo de color. A continuación con un pincel vamos poniendo un poquito de pegamento de uso alimentario en el centro de la flor, pegamos una perlita y presionamos un poco. Si no disponemos de este tipo de pegamento podemos utilizar un poquito de agua, pero tendremos que presionar un poco más la perla para que se quede bien sujeta.


Para hacer el bizcocho:
Ponemos en el recipiente de la batidora la mantequilla que deberá estar a temperatura ambiente (punto pomada) y el azúcar. Batimos hasta que la mantequilla quede suave y haya aumentado de volumen. Agregamos los huevos (también a temperatura ambiente) de uno en uno, batiendo bien entre cada incorporación. En otro recipiente mezclamos la harina con la levadura química y tamizamos sobre la crema resultante. Mezclamos suavemente con una espátula hasta que se integre. Incorporamos la ralladura de naranja y de limón, la leche y la pasta de frutos rojos. Mezclamos con suavidad hasta que la masa quede homogénea.

Cogemos dos moldes redondos de aro de diferente tamaño (28 y 20 cm. ó 26 y 18 cm., eso dependerá de si queremos más o menos altos los bizcochos), forramos la base con papel vegetal. Con un spray desmoldante pulverizamos sobre la base y las paredes de ambos moldes. Cortamos dos tiras de papel vegetal y las ponemos alrededor del aro, quedarán pegadas a las paredes (de ese modo tendremos la garantía de que nuestros bizcochos se desmoldarán fácilmente). Repartimos la masa en ambos moldes, teniendo la precaución de que llegue al mismo nivel, así nos quedarán con la misma altura. Horneamos con el horno previamente calentado a 170º durante unos 40-45 minutos aproximadamente.

Como siempre digo cada horno es un mundo, pero para que el bizcocho suba y quede bien esponjoso, no hay que abrir la puerta del horno durante los primeros 30 minutos, de lo contrario el bizcocho no subirá correctamente. Cuando haya transcurrido ese tiempo o mejor 35 minutos, comprobamos con una aguja o con un cake tester si está cocido. Si sale limpia quiere decir que está, de lo contrario dejamos unos minutos más, pero sin pasarnos para evitar que nos queden secos.

Sacamos del horno y dejamos enfriar en el molde por espacio de 10 ó 15 minutos. Desmoldamos y ponemos a enfriar por completo sobre una rejilla. Una vez estén fríos los envolvemos en film transparente y los guardamos en el frigorífico hasta el momento que vayamos a montar la tarta.

 

Para hacer la crema de mantequilla:

La he preparado en la KitchenAid con el accesorio pala, pero podemos hacerlo con otra batidora sin problema.

Ponemos en el bol de la batidora la mantequilla, el azúcar y la leche, comenzamos a batir a velocidad mínima y cuando se hayan mezclado los ingredientes aumentamos la velocidad y batimos durante 4-5 minutos, hasta que quede cremosa y esponjosa. Reservamos.


Montaje de la tarta:
Como he dicho anteriormente siempre es mejor hacer el bizcocho con antelación (un par de días antes o como mínimo de un día para otro) para que al cortarlo no se nos desmigue demasiado.
Si nos hubiera quedado un copete muy alto en el mismo, lo primero que haremos será nivelarlo cortándolo con un cuchillo o con una lira. A continuación le damos la vuelta a los bizcochos de manera que la capa de arriba sea la base del bizcocho y la parte de abajo sea la que nos quede arriba, ya que siempre es la más lisa y quedará mejor a la hora de extender el fondant.
Seguidamente cogemos dos bases finas de cartón para montar cada uno de los bizcochos. La más pequeña debemos cortarla justo al mismo diámetro del bizcocho pequeño, para que no sobresalga a la hora de colocarlo encima del grande.
Hacemos un corte en sentido horizontal para obtener 2 capas de cada bizcocho, procurando que éstas queden igualadas.
Es importante colocar las capas de los bizcochos de manera que luego podamos montarlos como estaban antes de cortarlos y nos queden nivelados. Para ello, suelo clavar medio palillo en cada una de las capas del bizcocho a la misma altura y alineadas verticalmente, de ese modo aunque lo mueva luego con alinear los palillos será suficiente. Podemos ir montando ambos bizcochos al mismo tiempo para de esa forma tenerlo todo preparado a la hora de cubrir con el fondant

Ponemos la primera de las capas del bizcocho más grande sobre una base de cartón fina y la colocamos sobre un plato giratorio para poder trabajar mejor. De todas formas debemos manipularlo con mucho cuidado para evitar que se nos pueda romper, lo mejor es hacerlo con  una pala o espátula grande.

Con una brocha vamos mojando el bizcocho con el zumo de naranja, con cuidado de no pasarnos para evitar que luego suelte líquido y moje el fondant. Dividimos la Nocilla en tres partes y ponemos dos partes en la capa del bizcocho grande que hemos cortado (reservamos una tercera para el más pequeño), extendemos con una espátula. A continuación ponemos encima la otra capa procurando alinear los palillos. Con un pincel eliminamos las migas, humedecemos de nuevo con el zumo y ponemos una capa de crema de mantequilla para cubrirlo antes de poner el fondant, de ese modo se pegará mejor. Hay que extenderla bien por todo el bizcocho incluyendo los laterales del mismo.

Hacemos lo mismo con el bizcocho más pequeño, pero en esta ocasión lo ponemos sobre la base de cartón que hemos recortado y lo dejamos sobre la superficie de trabajo, mientras terminamos de preparar el grande.

Podemos introducir en el frigorífico mientras trabajamos el fondant que adornará la tarta, aunque no es necesario.


Adorno de la tarta:
Amasamos bien el fondant antes de proceder a estirarlo con el rodillo, de esa forma se ablanda un poco y es más fácil su manipulación. Espolvoreamos la superficie de trabajo con una fina capa de azúcar glas, para evitar que se nos pegue y extendemos con el rodillo, cuidando que nos quede bien lisa y del mismo grosor por todas partes.

Para esto viene muy bien contar con un rodillo de los que tienen un aro en los extremos, o bien colocar unos palitos en los lados para poder extender el fondant por igual.

Cuando veamos que alcanza el tamaño suficiente para cubrir el bizcocho más grande, lo enrollamos sobre el rodillo y lo colocamos encima. Seguidamente alisamos la superficie con la palma de las manos, con mucho cuidado y vamos bajando por los laterales, para que se pegue bien. Recortamos el exceso con un cuchillo.

Volvemos a amasar el fondant, lo extendemos con el rodillo y hacemos lo mismo con el bizcocho más pequeño.

Para poder poner el bizcocho pequeño por encima y conseguir que nuestra tarta tenga dos pisos, debemos hacer unos soportes donde poder apoyarlo y evitar que el peso pueda estropear la parte de abajo y hundirla.
Para ello cogemos unos palillos de madera (de los de brocheta) y los metemos en una cañita de plástico de las que se utilizan para beber. Los introducimos en la tarta, marcamos la altura, los sacamos y cortamos lo que nos sobre dejando que sobresalgan únicamente 2 ó 3 mm., los volvemos a introducir.

Necesitaremos poner 4 ó 5 distribuidos de manera que cubra la mayor parte del diámetro del bizcocho que vamos a poner encima. En las fotos se puede ver todo el proceso.

Una vez tengamos nuestra tarta montada, tenemos que asegurar bien ambos pisos, para evitar que al desplazarla se nos pueda mover el de arriba. Para ello utilizaremos el mismo sistema descrito anteriormente, pero en esta ocasión será suficiente con utilizar un único soporte en el centro. Tendremos que atravesar los dos pisos de la tarta, marcar el palito y cortar lo que nos sobre.


Finalmente terminamos la decoración. Para tapar las juntas del bizcocho con la base, he utilizado un cordón de bolitas hechas con fondant, que he ido pegando con un poco de pegamento de uso alimentario puesto con un pincel fino (también podemos pegarlo con un poquito de agua). A continuación vamos pegando las flores alrededor de cada una de las bases. Hacemos el lazo de fondant, lo pegamos y pulverizamos con spray de brillo perlado, para que tenga un aspecto diferente al resto del fondant la tarta.







domingo, 12 de mayo de 2013

Galletas de canela decoradas para la comunión de Paula



El otro día os comenté que estaba haciendo unas galletas y una tarta para una comunión que teníamos en nuestra familia. Por fin llegó el día y ayer hizo su primera comunión, Paula, la nieta mayor de mi marido. Estaba preciosa y por supuesto muy feliz en este día tan especial que, ella, estaba deseando como nadie que llegara. La verdad es que todo resultó de maravilla y pasamos un día estupendo. Como es de esperar los críos disfrutaron de lo lindo con todo lo que había preparado para este día.
Son unas galletas muy sencillas, pero apropiadas para la ocasión. Las he hecho con pasta de canela para darles un sabor diferente y la verdad es que quedaron muy ricas. Para los adornos he utilizado fondant y glasa de delineado para hacer el resto de decoraciones. Pero os pongo también la receta de la glasa de relleno, para que sepáis como se hace.
No son las únicas galletas que tengo en el blog, porque me parecen un regalo ideal para complacer a los niños y la verdad es que se pueden hacer cosas preciosas. Podemos encontrar diferentes tipos de cortadores en las tiendas de repostería con los que hacer formas muy variadas.
Os dejo con la receta y espero que os gusten. En unos días os pondré las fotos de la tarta que le hice, así como alguna foto más de Paula.



INGREDIENTES:
Para la masa de las galletas:
225 gr. de mantequilla a temperatura ambiente
150 gr. de azúcar glas tamizada
1 huevo mediano
Una pizca de sal
2 cucharaditas de pasta de canela (he utilizado de la marca Home Chef)
450 gr de harina tamizada
Un chorrito de leche para ligar la masa

Para la glasa necesitamos:
Claras pasteurizadas (de venta en Mercadona)
Azúcar glas industrial (no vale la que podamos hacer en casa)
La punta de una cucharita pequeña de crémor tártaro
Podemos utilizar un aroma que nos guste para darle sabor a la glasa, pero deberá ser transparente para que no le de color.
La proporción que hay que utilizar es de 200 gr. de azúcar por cada clara de huevo, dependiendo del lugar donde estemos y de la humedad ambiente es posible que se necesite algo más.

Necesitaremos también:
Sirope de maíz o un poco de pegamento de uso alimentario
Un trozo de fondant blanco
Colorantes en pasta o en gel de uso alimentario
Colorante en polvo de color rosa de uso alimentario
Colorante en polvo dorado de uso alimentario
Unas gotas de ginebra o de vodka (la utilizaremos para pintar con el polvo dorado)
Unas perlitas comestibles
Colorantes en pasta: Marfíl, blanco, malva y marrón no demasiado oscuro
Boquillas redondas lisas del nº 2 y del nº 3 y uno boquilla de estrella pequeña.

Preparación de la masa de galletas:
Las he preparado en Thermomix, pero podemos hacerla con la Kitchenaid o con un batidor de varillas e incluso a mano, sin ningún problema.
Ponemos la mantequilla, que deberá estar a temperatura ambiente, en el vaso y batimos 5 segundos a velocidad 3, tendrá la consistencia de una crema suave y brillante.
Añadimos el azúcar glas y batimos unos 4-5 segundos, justo hasta que los dos ingredientes quedan integrados.
Incorporamos el huevo, la pizca de sal y la pasta de canela, batimos de nuevo durante unos segundos y obtendremos una mezcla que tendrá el aspecto como si se hubiera cortado un poco, pero esto es normal.
Ponemos la mitad de la harina, batimos justo hasta integrarla. Añadimos la otra mitad y volvemos a batir durante unos segundos, el resultado será una especie de masa en pegotes. En este momento incorporamos la leche y batimos unos segundos más.
Espolvoreamos la superficie de trabajo con un poco de harina, volcamos la masa y amasamos un poco para unirla. La envolvemos en film transparente y la guardamos en el frigorífico durante 1 hora.
Sacamos la masa del frigorífico, la colocamos entre dos papeles de horno, de ese modo nos resultará mucho más fácil estirarla y no se nos pegará. Estiramos con un rodillo de niveles dejándolas de un grosor de 5-6 cm. (si no tenemos este tipo de rodillo podemos colocar dos palitos de ese grosor a cada lado de la masa).
Una vez tengamos la masa estirada vamos cortando las galletas y colocándolas sobre la bandeja del horno, en la que previamente habremos puesto un Silpat o un papel de hornear. La masa restante la vamos uniendo y estirando para seguir cortando galletas, hasta terminarla.
Precalentamos el horno a 180º y mientras se va calentando introducimos las bandejas con las galletas en el frigorífico durante 10-15 minutos, de esa forma no perderán la forma al hornearlas.
Transcurrido este tiempo y con el horno ya caliente, horneamos las galletas durante 10-12 minutos. Sacamos la bandeja del horno y dejamos reposar durante 5 minutos, ya que las galletas cuando salen del horno están blanditas. Transcurrido ese tiempo las pasamos con cuidado a una rejilla y las dejamos enfriar por completo antes de decorarlas. Si no vamos a decorarlas en el mismo día, podemos guardarlas en una caja de metal.

Para hacer la glasa de delineado:
Preparación en KitchenAid (se puede hacer con un batidor de varillas perfectamente):
Comenzaremos haciendo la glasa de delineado, para ello ponemos en el bol de nuestra batidora las claras que vamos a necesitar (siempre es mejor hacer cantidad de más, pues luego puede costarnos mucho conseguir los mismos colores). Añadimos el crémor tártaro y batimos un poco con la pala.
A continuación paramos la máquina y añadimos la tercera parte del azúcar glas tamizado y comenzamos a batir a velocidad baja (es mejor hacerlo así para evitar que se formen muchas burbujas).
Vamos añadiendo más azúcar a cucharadas y continuamos batiendo. Cuando tengamos aproximadamente la mitad del azúcar incorporado y en el caso de que queramos aromatizar nuestra glasa, añadiremos el aroma deseado. Debemos tener la precaución de que sea transparente, para evitar que nos cambie el color de las claras. Por poca cantidad de aroma que pongamos siempre afectará la consistencia de la glasa, por ello es mejor hacerlo a mitad para luego terminar de incorporar el resto del azúcar y conseguir la textura deseada.
Conforme vayamos añadiendo azúcar veremos que las claras se van volviendo brillantes y más blancas, seguiremos añadiendo azúcar hasta que consigamos una consistencia firme y que la glasa no se caiga de la pala. Esta sería la textura del delineado, que podemos comparar con la de una pasta de dientes.
Para saber si está con la consistencia deseada podemos hacer una prueba:
Cogemos una cucharada de glasa y la dejamos caer sobre el resto que tenemos en el bol, cuando al contar hasta 10 la superficie vuelva quedar lisa estará lista. Después de esto batiremos siempre a velocidad baja, para evitar burbujas, durante al menos 5 minutos más. De esta forma conseguiremos que tenga más brillo. No debe quedar excesivamente espesa porque no se quedaría pegada a la galleta.
Después la vamos colocando en tantos boles como colores vayamos a utilizar y con un palillo cogemos un poco de colorante en pasta (nunca líquido, pues podría afectar a la textura de la glasa) para darle el color deseado. Es mejor empezar por una cantidad muy pequeña e ir añadiendo en el caso de que queramos un tono más intenso. Movemos con una cucharita hasta que consigamos que el color quede uniforme. Después de esto ponemos una boquilla redonda lisa del número 2 en una manga y la rellenamos. Utilizaremos tantas mangas como colores vayamos a utilizar en la decoración de las galletas.

Para las estas galletas solo  he utilizado la glasa de delineado y fondant, pero os pongo también cómo hacer la glasa de relleno por si preferís hacerlas de esa forma.

Para hacer la glasa de relleno:
Se puede preparar partiendo de la glasa de delineado y añadiendo cucharaditas de agua, hasta conseguir la consistencia de una cola de carpintero, es decir un poco más líquida que la de delineado. Pero si lo preferimos la podemos hacer desde el principio.
Para ello haremos lo mismo que hemos hecho para hacer la glasa de delineado, pero pararemos de añadir azúcar cuando veamos que tiene la consistencia de una cola de carpintero.
Para saber si está con la consistencia deseada podemos hacer una prueba:
Cogemos una cucharada de glasa y la dejamos caer sobre el resto que tenemos en el bol, cuando al contar hasta 5 la superficie vuelva quedar lisa estará lista. Entonces batimos unos 5 minutos más a velocidad baja, para evitar burbujas y conseguir que quede más brillante.
Para dar color hacemos lo mismo que con la glasa de delineado y ponemos tantos boles como colores queramos hacer. Comenzaremos mojando la puntita de un palillo en el color deseado, siempre hay que empezar por poca cantidad, ya que así podemos poner más en el caso de que nos guste más intenso y removemos con una cucharita. Después la vamos poniendo unos biberones de plástico para que nos sea más fácil rellenar las galletas.
Si vamos a utilizar blanco es mejor teñir la glasa, porque la clara siempre tiene algo de tono y con un colorante blanco conseguimos un mejor tono.

NOTA: Siempre hay que utilizar colorantes en gel o pasta, ya que los líquidos afectan a la textura de la glasa. En este caso he utilizado de la marca Wilton y AmeriColor.

NOTA: Cuando queramos hacer las galletas con los dos tipos de glasa, para conseguir el mismo color en la glasa de delineado que en la de relleno, podemos partir de la glasa de delineado que hayamos teñido. Para ello separamos una parte que ponderemos en una manga con una boquilla redonda del nº 2 ó del 3, para hacer el contorno de las galletas. A la glasa que nos quede en el bol le vamos añadiendo unas gotas de agua, hasta conseguir la textura de la de relleno.

Para decorar las galletas:
Comenzamos por teñir un poco del fondant blanco con un tono marfil para conseguir el color de la piel. Estiramos con un rodillo y cortamos unos círculos que iremos pegando con un poco de sirope de maíz o de pegamento de uso alimentario a las galletas, ayudándonos con un pincel. Después con las estecas formamos los ojos y la boca. Con colorante en polvo de color rosa y con un pincel le vamos dando un poco de color a las mejillas.
Seguidamente cortamos los vestidos, para ello estiramos el fondant blanco y con el mismo cortador que hemos utilizado para hacer las galletas vamos cortando los vestidos. Recortamos con un cuchillo fino lo que nos sobre.
Del mismo modo que hemos hecho con las caritas, pegamos los vestidos a las galletas con un poco de sirope de maíz o de pegamento de uso alimentario. Con las estecas le vamos haciendo algunos adornos.
A continuación hacemos el pelo, los adornos del vestido y resto de decoración de las galletas, con la glasa que hemos puesto en las mangas pasteleras. Una vez hayamos terminado ponemos un poco de colorante dorado en polvo y añadimos unas gotas de ginebra o de vodka, removemos y con un pincel fino vamos pintando los adornos a los que les queramos dar una terminación dorada.




martes, 7 de mayo de 2013

Vasitos de crema y fresas



Este en un postre muy sencillo de preparar y aprovechando la temporada de fresas he optado por hacerlo con esta fruta, pero podemos cambiarla por cualquier fruto rojo o incluso lo podemos hacer con un buen mango o fruta en almíbar. Las galletas son uno de los ingredientes que solemos tener en casa, así que en un momento podemos tener preparados estos vasitos. En esta ocasión he utilizado unas galletas caseras de chocolate, pero cualquier otro tipo puede servir para elaborarlo.
Tengo el blog un poco abandonado, pero estos días ando bastante ocupada preparando unas galletas y una tarta para una comunión que tenemos en nuestra familia. También estoy haciendo un curso por las tardes y la falta de tiempo hace que esté un poco ausente, pero supongo que en unos días todo volverá a la normalidad, al menos es lo que espero!!!  Así que las recetas que están pendientes de ver la luz tendrán que esperar, hasta que esté un poco más tranquila.
Os dejo con esta sencilla receta de la que se pueden ver muchas variantes en la red, pero a la que cada uno le solemos dar nuestro toque diferente. Espero que os guste!!!



INGREDIENTES:
Para 4 vasitos:
12 galletas de chocolate
1 yogur natural
200 gr. de crème fraîche (nata fresca extra-cremosa)
3 cucharadas de azúcar glas
1 cucharada de leche
1 cucharadita de licor de naranja (podemos sustituirlo por otro)
1 cucharadita de ralladura de naranja
1 cucharadita de vainilla en pasta
12-15 fresas (dependerá del tamaño)

Lavamos las fresas sin quitarles las hojas y dejamos escurrir. Retiramos las hojas, cortamos en trozos pequeños, reservamos.
Picamos las galletas con la picadora, si no disponemos de una, las colocamos en el interior de una bolsa de plástico o sobre un paño de cocina limpio y golpeamos con el rodillo de repostería, hasta que queden pulverizadas. Las ponemos en un bol y añadimos la leche y el licor de naranja, removemos bien para que se integre y se humedezcan un poco las galletas.
En otro recipiente mezclamos el yogur, la crème fraîche, el azúcar, la pasta de vainilla y la ralladura de naranja y removemos con una espátula, hasta que quede todo bien integrado.

Montaje de los vasitos:
Disponemos en el fondo las galletas trituradas, a continuación ponemos por encima unos trozos de fresa, cubrimos con la crema y añadimos más trozos de fresa. Adornamos con unas hojitas de menta o de hierbabuena.




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