lunes, 30 de septiembre de 2013

Fricandó



De vuelta a la normalidad tras el descanso del verano, regresa el Reto de Tía Alia y de nuevo Carmen nos sorprende con dos recetas estupendas del cuaderno de su tía, que con tanto cariño conserva. Como siempre, nos da a elegir entre una receta dulce y otra salada, para poder escoger la que más nos apetece hacer, aunque siempre hay atrevidas que se animan con ambas.


En cada Reto me resulta difícil decidir con cual voy a participar, porque suelen ser dos recetas estupendas, pero como hay que elegir una, he optado por la salada. Tenía unos filetes de ternera en el frigorífico por lo que la elección en esta ocasión ha sido más fácil de lo habitual, ya que el Fricandó me parecía una buena opción para utilizarlos.
He procurado ser lo más fiel posible a la receta de Tía Alia, me gusta variar lo menos posible su elaboración y este ha sido el resultado, que espero os guste.


INGREDIENTES:
8 filetes de ternera (sobre 600-700 gr.)
1 cebolla hermosa
2 tomates maduros grandes
2 dientes de ajo
Unas hebras de azafrán
Unas ramitas de perejil
Pimienta negra recién molida
Sal
½ cucharadita de azúcar
Un poco de harina
3 cucharadas de aceite de oliva
100 ml. de vino blanco
100 ml. de caldo de carne (podemos utilizar el de cocido)
10 gr. de setas deshidratadas (he utilizado senderilla)

Para acompañar:
Puré de patatas
INGREDIENTES:
2 ó 3 patatas (dependiendo del tamaño)
Sal
Una nuez de mantequilla
Una pizca de pimienta negra
Una pizca de nuez moscada

Antes de empezar pondremos las setas a hidratar en un poco de agua caliente.
Colocamos el aceite en una cazuela, salpimentamos los filetes y los enharinamos ligeramente. Cuando el aceite esté caliente y a fuego vivo los sellamos por ambos lados, retiramos y reservamos.
A continuación añadimos la cebolla picada, no hace falta picarla demasiado, ya que luego vamos a pasar la salsa por un pasapurés (si no la pasamos entonces es conveniente picarla finamente). Le ponemos una pizca de sal y doramos a fuego medio hasta que empiece a estar blanda. Agregamos los tomates troceados (si no pasamos la salsa, los rallaremos) y sofreímos durante 3-4 minutos, también a fuego medio. Probamos para comprobar el punto de sal y añadimos media cucharadita de azúcar para rectificar la acidez de los tomates.
Seguidamente añadimos un majado hecho con unas ramitas de perejil, los dientes de ajo, un poco de pimienta negra y unas hebras de azafrán. Incorporamos también las setas escurridas, reservando el agua. Removemos para que se mezclen todos los ingredientes y se cocine un poco. Después de un par de minutos incorporamos de nuevo la carne en la cazuela y removemos para que se mezcle bien con el sofrito. Subimos el fuego, vertemos el vino y dejamos que se evapore el alcohol. Añadimos el caldo y el agua de hidratar las setas, removemos un poco para que mezcle y cuando comience a hervir, bajamos el fuego y dejamos cocinar a fuego suave durante 1 hora y 30 minutos, o hasta que la carne esté tierna.
Retiramos los filetes a un plato y pasamos la salsa por un pasapurés. Volcamos la salsa en la cazuela, ponemos de nuevo los filetes y dejamos un par de minutos a fuego suave.
Servimos acompañado de un puré de patatas o unas patatas fritas.

Para hacer el puré de patatas:
Lavamos las patatas y frotamos con un cepillo para dejar la piel bien limpia. Ponemos a cocer en agua caliente con sal hasta que al pincharlas estén hechas. Esto nos llevará más o menos tiempo dependiendo del tamaño y la calidad de las patatas, aproximadamente estarán hechas en unos 30-40 minutos.
Las escurrimos y les retiramos la piel. Las ponemos en un bol, le añadimos la mantequilla, la pimienta y la nuez moscada y vamos aplastándolas hasta convertirlas en puré. Probamos de sal y añadimos un poco más si fuera necesario.

jueves, 26 de septiembre de 2013

Cursos en la International School of Pastry Arts


Con el Maestro Paco Torreblanca

Vivo en Sax, que se encuentra muy cerca de Petrel, localidad donde el Maestro Pastelero, Paco Torreblanca, tiene ubicada su International School of Pastry Arts. En este lugar desde hace varios meses se vienen impartiendo diferentes cursos, entre los que se encuentra uno para aficionados a la pastelería, sobre el que os hablo en esta entrada. Estos cursos tienen lugar los sábados de 9:00 a 13:00 h. y podemos encontrar una gran variedad donde escoger, seguro que hay alguno que os puede atraer; a mí particularmente, me apetece hacerlos todos.


Aquí podéis ver los que hacen, aunque creo que no están todos, ya que el pasado día 13 de Septiembre tuve la oportunidad de hacer el de Tartas Clásicas, que ya no veo en la relación. Según me dijeron los van repitiendo cada cierto tiempo, así que con prestar atención a web de la Escuela no tendréis problemas, si alguno se os escapa.


Lo que menos te puedes imaginar cuando acudes a uno de estos cursos, es que lo vaya a impartir el propio Paco Torreblanca, piensas que él tiene múltiples ocupaciones y que en su lugar vas a encontrar a su hijo Jacob, o bien a cualquier otro profesor de la Escuela. Sin embargo, he tenido ocasión de asistir a varios y a excepción de uno que impartió Jacob, por cierto extraordinariamente, en todos he podido disfrutar de sus enseñanzas.

En este Curso también nos enseñó como atemperar el chocolate y preparar adornos con el mismo

Paco Torreblanca es una persona amable, a la que le apasiona transmitir lo que sabe. No le importa que le hagamos mil y una preguntas, a todas responde con claridad, es más, te anima a que le preguntes y de ese modo poder resolver todas tus dudas. Te recibe de manera cordial, como si te conociera de toda la vida y te invita a degustar un desayuno donde puedes encontrar un gran surtido de sus elaboraciones: panettone, milhojas, brioches, tartitas, bollitos… y varias cosas más; como os podéis imaginar todas ellas buenísimas.

Esos Macarons rellenos de crema y fruta, los preparó especialmente para los asistentes al Curso

En cada uno de los cursos, cuya duración suele ser de 4 horas, te enseñan cómo preparar todo lo relacionado con el mismo: diferentes cremas, masas, bases para tartas, bizcochos, merengues... No solo aprendes cómo se hace, sino que también te dictan las recetas para que luego puedas hacerlas en casa, sin ningún problema. Después de que el Maestro Paco Torreblanca explique cómo se hace todo lo relacionado con el contenido del curso y además con todo lujo de detalles, nosotros las preparamos bajo su atenta mirada y posteriormente te llevas a casa lo que has hecho y lo que él haya realizado para nosotros, porque siempre tiene algún detalle. Qué más podemos pedir!!!

Con Paco Torreblanca y su hijo Jacob

Hasta ahora he tenido ocasión de hacer los siguientes cursos: Postres en vaso, Macarons, Tartaletas y Tartas Clásicas y estoy satisfecha al 100% con el resultado. Desde luego si tenéis ocasión os recomiendo apuntaros a alguno, no os defraudará. Te permiten llevar tu cámara, para no perder detalle de todo lo que va sucediendo mientras se elaboran todos los postres. Así pues una vez en casa y con todos los apuntes que hemos tomado y las recetas que nos dan, podemos seguir los pasos sin ningún problema.


Es todo un placer ver al Maestro Pastelero en acción, disfruta enormemente lo que hace y te transmite su pasión por este arte; es una persona muy cercana y generosa. Pone a nuestra disposición, no solo sus enseñanzas, sino todo tipo productos de la mejor calidad: frutas frescas, cremas, menta fresca, frutos secos, láminas de oro, láminas de chocolate… con los que poder adornar nuestras preparaciones. Si tenéis su libro, no dudéis en llevarlo, porque os lo firmará encantado. Sobre la mesa tiene unas plumas de ave y un tintero que utiliza para ello.

Mi trabajo en la International School of Pastry Arts

Con lo que os he contado y con las fotos que os muestro, creo que podéis haceros una idea de cómo son estos Cursos para aficionados a la pastelería los sábados por la mañana. Si tenéis oportunidad de hacer alguno, estoy segura que disfrutaréis tanto como yo.

Las tartas fotografiadas en casa


lunes, 23 de septiembre de 2013

Tunnbröd o Pan Polar



Tras un período de descanso volvemos a hacer para Bake the world. Me gusta participar en estos retos porque siempre te sorprenden con algo diferente y que no estamos habituados a preparar, como la propuesta de este mes. No hubiera sido una receta de las que hubiera elegido para hacer y que sin embargo me ha sorprendido mucho por el sabor tan rico que tiene el pan.


Tunnbröd o Pan Polar tiene su origen en Suecia, aunque su consumo se ha extendido a toda Escandinavia. El nombre puede traducirse como pan delgado. Es el pan preferido para acompañar el surströmming (arenque (Clupea harengus) fermentado), así como otros platos de la cocina sueca. 
Es un pan plano, especiado con semillas de anís e hinojo y que se puede cocer en plancha o en una sartén. Su ejecución es sencilla, lleva un toque de harina de centeno y el resultado puede ser tanto blando y suave, como crujiente. Para hacerla he seguido las indicaciones del blog Va de pan.


INGREDIENTES:
Para el pan:
300 gr de harina de fuerza blanca
150 gr. de harina de centeno
1 sobre de levadura seca de pan
200 ml. de agua templada
4 cucharadas (60 gr.) de yogur natural
2 cucharadas de miel
1 cucharadita de semillas de hinojo (también se pueden poner de anís)
1 cucharadita de sal

Para acompañar:
Salmón ahumado
Aguacate
Unas hojas de lechuga

Para la Salsa:
1 yogur natural
El zumo de medio limón
½ cucharadita de aceite de oliva
½ cucharadita de mostaza
Pimienta negra molida
Eneldo

Para hacer el pan:
En un bol ponemos la harina blanca y la de centeno, añadimos las semillas de anís o de hinojo (aunque también podemos utilizar una mezcla de ambas), la sal y mezclamos bien. Incorporamos la levadura y la miel, añadimos la mayoría del agua (3/4 partes) y comenzamos a mezclar. Cuando la masa empiece a unirse, añadimos el yogur y poco a poco terminamos de añadir el resto del agua. Mezclamos hasta que la masa se una y tan solo se pegue ligeramente a la base de nuestro recipiente.
Volcamos sobre la superficie de trabajo ligeramente enharinada y amasamos durante 10 minutos. Damos forma de bola a la masa y la depositamos en un bol ligeramente untado con aceite. Tapamos con film transparente y dejamos levar en un lugar cálido y fuera de corrientes de aire por espacio de 1 hora.
Transcurrido este tiempo, volcamos la masa sobre la superficie de trabajo, la amasamos un poco para deshincharla, la dividimos en 10 porciones y le damos forma de bola a cada una. Ponemos una sartén o una plancha en el fuego a temperatura media. Cogemos cada bola y la aplanamos con la ayuda del rodillo. Pinchamos con un tenedor (he utilizado un rodillo de pinchos) toda la superficie y vamos colocando el pan en la sartén (sin engrasarla). Lo cocemos durante dos minutos por cada lado y continuamos haciendo la misma operación con el resto de bolas.
Si queremos comerlos calientes y blanditos, podemos envolverlos en un paño conforme los vayamos sacando de la sartén. Si preferimos que queden más secos, los ponemos a enfriar sobre una rejilla. Si no se comen todos de una vez, podemos conservarlos unos días en un recipiente hermético, si cuando los vayamos a comer queremos que estén un poco más blandos, los introducirlos en el microondas durante 10-15 segundos.

Para hacer la salsa:
Ponemos en un bol todos los ingredientes y mezclamos con unas varillas hasta que se integren por completo. Debe quedar una salsa fina y sin grumos.

Para servir los panes:
Partimos una tortita por la mitad y sobre una de ellas colocamos unas hojas de lechuga, unas láminas de aguacate y un poco de salmón ahumado por encima. Con una cucharita ponemos un poco de salsa por encima y tapamos con la otra mitad del pan.


sábado, 21 de septiembre de 2013

Crema de zanahoria y calabaza con nuez moscada y azafrán



Me gusta mucho preparar cremas de verduras y esta crema de zanahorias con calabaza queda muy rica. Las especias le van de maravilla y le aportan un sabor delicioso. Con la estación otoñal en cuando podemos encontrar calabazas en su mejor momento y nada mejor para poder disfrutarlas en todo tipo de platos. Aún está haciendo bastante calor, pero una buena crema de verduras siempre apetece.
La verdad es que tanto la zanahoria como la calabaza se pueden utilizar perfectamente, tanto en preparaciones saladas como dulces. En el blog tengo algunas recetas con ambos ingredientes y ninguna de ellas me ha defraudado. Al final de la entrada os pongo algunos enlaces.


INGREDIENTES:
4 zanahorias
500 gr. de calabaza (pesada en limpio)
1 cebolla tierna
1 patata mediana
2 cucharadas de aceite de oliva
Una pizca de sal
Mezcla de pimientas recién molida
Unas hebras de azafrán
½ cucharadita de nuez moscada
600 ml. de caldo de verdura o de pollo
100 ml. de leche desnatada
50 gr. de queso tierno
Yogur natural para acompañar

En primer lugar preparamos las verduras, para ello picamos la cebolla en trozos (no hace falta que sean demasiado pequeños porque luego se va a triturar). Pelamos y lavamos las zanahorias, la calabaza y la patata. Troceamos y reservamos.
Ponemos el aceite a calentar en una cazuela y rehogamos la cebolla con una pizca de sal durante dos minutos. Incorporamos las zanahorias, la calabaza y la patata. Rehogamos todas las verduras juntas durante unos 4 minutos.
Añadimos el azafrán, la mezcla de pimienta, la nuez moscada y otra pizca de sal. Rehogamos todo junto durante un minuto, para que las especias desprendan su aroma. Regamos con el caldo, llevamos a ebullición y posteriormente bajamos el fuego y dejamos cocer a fuego suave durante 35-40 minutos.
Transcurrido este tiempo incorporamos la leche, el queso rallado y cocemos durante 5 minutos más. Probamos para comprobar el punto de sal y si hiciera falta añadimos una pizca más. Trituramos la crema y si la deseamos bien fina la pasamos por un chino o por un colador.
Para servir podemos acompañarla con una cucharada de yogur natural. Espolvoreamos un poco de mezcla de pimientas y una pizca de nuez moscada. Añadimos un chorrito de aceite de oliva.
Os dejo unos enlaces con recetas tanto dulces como saladas, por si queréis refrescar la memoria con otras preparaciones con estos ingredientes:


domingo, 15 de septiembre de 2013

Arroz con salmonetes



En Alicante podemos encontrar mucha variedad a la hora de preparar los arroces y el de salmonetes es uno de ellos, la verdad es que resulta delicioso. Es muy sencillo de preparar y si os ponéis a ello estoy segura que podréis deleitar a vuestros comensales.


En casa siempre hemos podido disfrutar de arroces extraordinarios de la mano de mi madre, una grandísima cocinera, aunque éste, en concreto, no estaba entre su repertorio. Pero lo que si tengo es la base, que ella me enseñó, para obtener buenos resultados. Necesitamos disponer de una buena materia prima y no escatimar en las cantidades. Difícilmente podremos obtener un buen resultado, si pretendemos hacer un buen arroz con poca cosa. Es fundamental preparar un buen caldo o fondo con el que regar el arroz, además de que todos los ingredientes extras que lleve la receta, sean de buena calidad. Con todo esto y siguiendo los pasos será muy difícil no conseguir buenos resultados.
Espero que os guste la receta, a mi es uno de los arroces que más me gusta.


INGREDIENTES:
Para el caldo:
2 cabezas de merluza
400 gr. de morralla (pescado de roca, cangrejitos, galeras…)
1 cebolla
1 tomate
Unas ramas de perejil
3 ó 4 bolitas de pimienta negra
1 ñora
Unas hebras de azafrán
Una pizca de sal
3 cucharadas de aceite de oliva
2 litros de agua

Para el arroz (3 raciones):
3 salmonetes medianos-grandes
1 cebolla y ½ (más bien grandes)
1 tomate hermoso
1 ñora
2-3 dientes de ajo (dependiendo del tamaño)
2 ramitas de perejil
5 cucharadas soperas de aceite de oliva
230 gr. arroz (6 puñados)
800 ml. de caldo de pescado (aproximadamente)

Para hacer el caldo:
Retiramos el rabillo y las semillas de la ñora, pelamos la cebolla y la partimos en dos, le hacemos unos cortes en cruz al tomate por la base o lo partimos también por la mitad. Ponemos todos los ingredientes en una olla y llevamos a ebullición. En el caso de que hiciera mucha espuma por la superficie, la retiramos, de ese modo nos llevamos todas las impurezas. A continuación bajamos el fuego y dejamos cocer por espacio de 40-45 minutos. El caldo deberá quedar bien sabroso, probar y rectificar de sal, si fuera necesario. Utilizaremos el que necesitemos para el arroz y el resto lo podemos congelar, para usarlo en cualquier otra preparación.
Siempre suelo hacer más cantidad del que necesito, de ese modo tengo guardado en el congelador, ya que viene muy bien tenerlo a mano. Nunca se sabe cuando lo vamos a necesitar.

Para hacer el arroz:
Limpiamos los salmonetes, para ello raspamos las escamas, los abrimos y les retiramos las tripas. Este proceso nos lo pueden hacer en la pescadería sin ningún problema. Reservamos.
Si disponemos de un procesador de cocina, ponemos en el vaso los dientes de ajo, el perejil, la ñora a la que le habremos quitado el rabito y las semillas y una pizca de sal. Trituramos hasta que quede bien picado. Si no disponemos de un procesador, podemos perfectamente picarlo todo en un  mortero. Troceamos la cebolla bien pequeña y rallamos el tomate. Reservamos.
Ponemos una sartén en el fuego con el aceite y cuando esté caliente incorporamos la picada y sofreímos unos segundos. Debemos tener cuidado que no tome demasiado color, es mejor que el ajo y la ñora no se quemen, ya que suelen amargar cuando se pasan.
Seguidamente incorporamos la cebolla y una pizca de sal, rehogamos hasta que quede bien sofrita. Es fundamental que quede bien cocinada, ya que de esa forma le aporta mucho más sabor al arroz, para ello debemos hacerlo a fuego medio y removiendo de vez en cuando (en las fotos se puede ver el proceso con detalle).
Añadimos el tomate y sofreímos durante unos minutos también a fuego medio y dándole vueltas de cuando en cuando, hasta que se haya evaporado el caldo y el tomate esté sofrito. Nos daremos cuenta que tiene una buena consistencia, porque el aceite empieza a aparecer, al haberse evaporado los jugos de la cebolla y el tomate (en las fotos está detallado).
Para este arroz es importante que hayamos hecho un buen sofrito, le aportará mucho más sabor.
Incorporamos el arroz al sofrito y le damos unas vueltas para que se impregne bien con el resto de ingredientes. Apagamos el fuego y nos disponemos a preparar el arroz.
Lo podemos preparar en cazuela de barro, en otro tipo de cazuela o en una paella. En esta ocasión he optado por este último recipiente.
Ponemos la paella a calentar y añadimos el sofrito con el arroz. Es mejor que tengamos el caldo que vayamos a utilizar caliente, de ese modo al incorporarlo hervirá fuerte desde el principio. Vertemos el caldo sobre la paella, removemos un poco para repartir el arroz y cocinamos a fuego fuerte durante los primeros 5 minutos. Bajamos el fuego y dejamos cocer a media temperatura durante 5 minutos. Transcurrido este tiempo ponemos los salmonetes por encima y cocemos 5 minutos. Con mucho cuidado les damos la vuelta y terminamos de cocer a fuego suave durante 3 minutos más. El total de cocción del arroz será de 18 minutos, así queda el grano en su punto, si os gusta más hecho lo dejáis dos minutos más, pero sin que se pase, ya que al ser un arroz con algo de caldo podría absorber demasiado y pasarse.
Como digo es un arroz meloso, si nos gusta más seco debemos reducir el caldo. Mi consejo es dejar el arroz con un poco de caldo, queda mucho más sabroso. Si se quiere se puede acompañar con un poco de alioli.

NOTA: La medida del caldo a utilizar es aproximada, ya que hay diferentes tipos de arroz y unos absorben mayor cantidad de caldo que otros. De todas formas podéis medir la cantidad de arroz y utilizar 3 veces y ½ la medida del arroz para el caldo. Lo que he hecho ha sido medirlo para poner la cantidad en ml. para la receta.
Mi consejo es que siempre tengáis preparada más cantidad del caldo de la que se necesita y que esté caliente. De ese modo en caso de que fuera necesario le podríamos añadir un poco más durante la cocción.





lunes, 9 de septiembre de 2013

Bundt cake de queso con mermelada de tomate



En la entrada anterior os mostraba una rica mermelada de tomate con vainilla  y os dije que os enseñaría una receta que había hecho con la misma, que había tenido mucho éxito. Pues bien, se trata de este Bundt Cake o Bizcocho de queso y mermelada de tomate, que es toda una tentación. Ya sabéis lo bien que combinan estos dos ingredientes, así que os podéis imaginar el sabor tan rico que tiene. Además el queso le aporta mucha jugosidad al bizcocho y resulta una verdadera delicia.


Me gusta mucho utilizar los moldes Bundt de Nordic Ware porque realmente los bizcochos se hornean de maravilla y son muy fáciles de desmoldar. Además tienen unas formas tan bonitas que hacen que luzcan mejor. Afortunadamente los podemos encontrar en muchas tiendas de repostería online.
Espero que os guste y quiero invitaros a prepararlo, porque tendréis un éxito garantizado. Os dejo con la receta.



INGREDIENTES:
250 gr. de mantequilla
375 gr. de azúcar
250 de queso Mascarpone
6 huevos medianos
2 cucharaditas de extracto de vainilla
La ralladura de un limón
400 gr. de harina
Una pizca de sal
1 y ½ cucharaditas de levadura en polvo o impulsor
100 ml. de buttermilk (*)
6 cucharadas de mermelada de tomate (receta aquí)
Azúcar glas para espolvorear

(*) Si no encontramos buttermilk podemos prepararlo poniendo 100 ml. de leche en un vaso y añadiendo 1 cucharadita de zumo de limón. Removemos y dejamos reposar durante unos 10 minutos, tendrá el aspecto de leche que parece que va a cortarse o de yogur muy líquido.
También podemos sustituirlo por yogur natural.

Precalentamos el horno a 170º
Tamizamos la harina con la levadura en polvo o impulsor y la pizca de sal. Reservamos.
Ponemos en el bol de la batidora la mantequilla, que deberá estar a temperatura ambiente, y colocamos el accesorio pala. Batimos a velocidad media durante dos minutos, hasta conseguir una crema. Incorporamos el azúcar y batimos durante 4-5 minutos, hasta que la mezcla resulte bien cremosa. Añadimos el queso continuamos batiendo y cuando esté bien integrado ponemos el extracto de vainilla, la ralladura de limón y mezclamos suavemente.
Ahora es el momento de incorporar los huevos y para ello lo haremos de uno en uno. No debemos añadir el siguiente hasta que no esté totalmente integrado el anterior.
A continuación tenemos que añadir la harina, pero lo haremos alternando con el buttermilk. Empezamos con una tercera parte de harina, a continuación la mitad del buttermilk y así hasta terminar con ambas cosas. Durante este proceso debemos tener la precaución de no sobrebatir la masa, por lo que lo haremos a  velocidad baja. Retiramos el bol y con una espátula terminamos de incorporar la harina que nos haya quedado por las paredes del recipiente.
Cogemos el molde que lo habremos engrasado previamente con mantequilla derretida, teniendo mucho cuidado de llegar bien  todos los rincones, para evitar que la masa se nos pegue a la hora de desmoldarlo. Si lo preferimos podemos utilizar un spray desmoldante, funciona de maravilla y nos aseguramos que queda perfectamente engrasado.
Vertemos la mitad de la mezcla, procurando que quede más o menos nivelada y vamos poniendo las cucharadas de mermelada, sin que llegue a los bordes del molde (con ello evitaremos que se salga al hornearlo). Ponemos el resto de la masa y alisamos la superficie. Damos unos golpecitos al molde sobre la mesa, para que llegue a todos los rincones e introducimos en el horno, que tendremos precalentado a 170º.
Horneamos durante 55-60 minutos, sin abrir la puerta del horno, ya que si lo hacemos el bizcocho se bajará y no se horneará correctamente. Cuando haya transcurrido este tiempo y para comprobar si está horneado debemos pinchar el bizcocho con una aguja o con un cake tester, si sale limpia estará, de lo contrario lo dejamos unos minutos más. No debemos pasarnos de tiempo para evitar que quede seco. Cuando el bizcocho está bien cocido veremos que los bordes se despegan un poco de las paredes.
Dejamos enfriar en el molde durante 10 minutos sobre una rejilla. Pasado este tiempo le damos la vuelta para desmoldarlo y lo depositamos de nuevo sobre la rejilla hasta que se enfríe por completo.
A la hora de servir lo espolvoreamos con una fina capa de azúcar glas. Podemos acompañarlo con un poco de mermelada de tomate, aunque con un helado de vainilla está francamente delicioso.





viernes, 6 de septiembre de 2013

Mermelada de tomate con vainilla



Me gusta mucho hacer mermeladas en casa, aunque podemos encontrar en el mercado una gran variedad de marcas y algunas de buena calidad, la casera siempre me parece mucho más rica.
En este caso he preparado una mermelada de tomate con vainilla, para la que he utilizado azúcar moreno. No quiere decir que no se pueda hacer con azúcar blanquilla, por supuesto que podemos usar el azúcar que más nos guste, solo que en esta ocasión quería darle un toque especial. Al utilizar azúcar moreno el sabor es más acaramelado, desde mi punto de vista,  y también le aporta un color diferente.


En muchas recetas se suele utilizar la misma proporción de fruta que de azúcar, pero a mi me resulta muy empalagosa por lo que siempre suelo reducir la cantidad de esta última. Lo único que hago es tenerla durante un poco más de tiempo cociendo, para que quede un poco más concentrada y no haya problema con la conservación.
Esta mermelada ha resultado francamente deliciosa. No solo está rica sobre unas tostadas con mantequilla, sino también acompañando cualquier tipo de queso, como he hecho en esta ocasión.
En la próxima entrada os enseñaré una receta en la que también la he utilizado y que ha tenido mucho éxito.


INGREDIENTES:
1 kg. de tomates maduros
700 gr. de azúcar moreno
1 vaina de vainilla
El zumo de un limón
 
Elaboración tradicional:
Lavamos los tomates muy bien, les quitamos el pedúnculo, los pelamos y troceamos, no he quitado las pepitas, pero si queréis podéis hacerlo. Los colocamos en una cazuela espolvoreamos el azúcar moreno por encima y a continuación ponemos el zumo de limón. Cogemos la vaina de vainilla, la abrimos por la mitad en sentido longitudinal, raspamos las semillas e introducimos en la cazuela ambas cosas.
Ponemos la cazuela a fuego fuerte y en cuanto comience a hervir removemos con suavidad, desespumamos, en el caso que haya espuma por la superficie, bajamos la potencia del fuego y dejamos cocer suavemente durante 60 minutos, removiendo de vez en cuando, para que no se pegue al fondo.
Una vez tenga la consistencia adecuada podemos dejarla con los trozos de tomate que no se hayan deshecho o bien pasar un poco la batidora para que quede sin tropezones, esto es a gusto de cada uno. Particularmente me gusta encontrarme en las mermeladas algún trocito más grande, pero como digo va en gustos.
Una vez tengamos la mermelada lista debemos envasarla en caliente, para ello tendremos preparados unos tarros con sus correspondientes tapas, que habremos puesto a hervir previamente en una olla con agua durante 10 minutos, sumergidos por completo para esterilizarlos y que luego dejaremos escurrir boca abajo sobre un paño limpio de cocina, hasta que se sequen por completo.
Vamos llenando los tarros y ponemos en cada uno un trocito de la vaina de vainilla, los tapamos, les damos la vuelta y dejamos que hagan el vacío durante al menos 24 horas. Después podemos proceder a etiquetarlos y guardarlos hasta que vayamos a consumirlos.

Preparación en Thermomix:
Procedemos de igual forma y vamos colocando los ingredientes en el vaso en el mismo orden. Programamos 60 minutos, temperatura 100º, velocidad 2 y colocamos el cestillo boca abajo sobre la tapa para evitar salpicaduras.
Una vez la tengamos lista continuaremos del mismo modo que he explicado en la elaboración tradicional.




martes, 3 de septiembre de 2013

Calabacines rellenos de Jamón York con Salsa Aurora para Degustabox



Después de las vacaciones es hora de ponerse las pilas y retomar la actividad con normalidad. Pensaba que podría actualizar el blog durante este período, pero al final no ha sido posible, siempre hay cosas que hacer y el tiempo pasa con rapidez, casi sin darnos cuenta hemos terminado con el descanso.

Justo unos días antes de comenzar las vacaciones recibí una caja de Degustabox con diferentes artículos de primeras marcas. El contenido era este: un brick de caldo para paella Aneto, una caja de edulcorante Truvía, dos botes de tomate frito de temporada Hero, un bote de aceite Carbonell en spray, un bote de sal líquida picante Fossil River, seis refrescos de cerveza Bavaria 0% de diferentes sabores frutales, tres sobres de All-Bran de Kellogg's y un paquete de arroz Nomen.
Estuve pensando en lo que podía preparar con alguno de estos productos y como en verano apetece mucho tomar verduras, pensé en esta receta de calabacines rellenos en la que he utilizado el tomate frito de temporada Hero para hacer la salsa Aurora.


Quiero hablaros un poco de Degustabox para que podáis conocer lo que hacen. Es una empresa que nos ofrece la suscripción mensual a un kit de productos nuevos de grandes marcas (Hornimanns, Lindt, Lay’s, Dr. Oetker, Ortiz…). Un kit compuesto por productos (no muestras), donde podemos encontrar alrededor de 8-12 cosas diferentes de marcas conocidas.  Degustabox nos garantiza un precio más asequible que el que podemos encontrar en los diferentes comercios: 12,99 € por caja, que nos envía sin gastos adicionales a la dirección que indiquemos, ahorrando con respecto a los precios de mercado. Cada mes los productos varían y podemos encontrar una amplia gama que se adapta a los gustos de todos, que siempre son variados.
Pues bien Degustabox para aquellas suscripciones que reciba a través de este blog, ofrece un precio especial de 9,99 € por kit, lo que supone un ahorro de 3 € por envío. Para ello y si estáis interesados pinchando aquí os aplicarán este precio especial, una vez realizada la suscripción. Podéis seguir más de cerca de esta Empresa en su Facebook y en Twitter.

Como os he comentado anteriormente para la elaboración de esta receta he utilizado el tomate frito de temporada Hero en la preparación de la Salsa Aurora. Esta salsa consiste en una mezcla de Salsa Bechamel y Salsa de Tomate, que podemos hacer adecuando la proporción a nuestro gusto, bien a partes iguales de ambas o modificando las cantidades de una y otra. Os dejo con la receta y espero que os guste.



 INGREDIENTES:
3 calabacines medianos
1 puerro
200 gr. de jamón york
2 cucharadas de aceite de oliva
Sal
Queso rallado para gratinar

Para la Salsa Aurora:
30 gr. de mantequilla
30 gr. de harina
500 ml. de leche
Sal
Pimienta negra
Nuez moscada
1 bote de tomate frito de temporada Hero (370 gr.)

Preparamos la Salsa Aurora:
Hacemos en primer lugar una salsa bechamel de la siguiente forma:
Ponemos en una sartén la mantequilla y cuando se derrita incorporamos la harina, removiendo para que se dore y no sepa a crudo. Añadimos la leche de golpe, no hace falta calentarla previamente, y removemos con unas varillas para deshacer los grumos que pudieran formarse. Cocinamos durante unos 15 minutos removiendo sin parar, para que no se nos pegue en el fondo, añadimos una pizca de sal, un poquito de pimienta negra recién molida y otro de nuez moscada. Una vez terminada la bechamel, incorporamos el tomate y removemos para que se mezcle bien. Reservamos.

Lavamos los calabacines, cortamos los extremos y les dejamos la piel. Los partimos en trozos de unos 8 cm. y los vaciamos con una cucharita vaciadora, reservando la pulpa que picaremos en trocitos pequeños.
Ponemos agua a hervir en una olla, añadimos una pizca de sal y cocemos los calabacines durante 10 minutos, para ablandarlos un poco. Una vez cocidos (deberán quedar al dente), los vamos poniendo a escurrir sobre papel de cocina.
Mientras se van cociendo, picamos el puerro finamente y troceamos el jamón york en trocitos pequeños, reservamos. Preparamos el relleno.
Para ello ponemos a calentar el aceite en una sartén y sofreímos el puerro con una pizca de sal. Le vamos dando vueltas y cuando empiece a estar blando, aproximadamente después de unos 4 minutos, incorporamos la pulpa del calabacín (que hemos picado para que se cocine antes). Sofreímos todo junto 8-10 minutos, añadimos el jamón york picado y lo removemos para que se mezcle con el resto de los ingredientes que tenemos en la sartén. Incorporamos 4 cucharadas de la Salsa Aurora que acabamos de preparar y removemos para que se integre.
Precalentamos el horno a 180º.
Rellenamos los calabacines y los vamos poniendo en una bandeja de horno en cuyo fondo habremos colocado una capa de Salsa Aurora. Espolvoreamos con un poco de queso rallado e introducimos en el horno donde los tendremos durante 15 minutos.
Os pongo unas fotos de todo el proceso para que os resulte más fácil seguir la elaboración, aunque es una receta que no tiene ninguna dificultad.





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