domingo, 20 de enero de 2013

Pan Lavash


Hoy hacemos pan para Bake the World y en esta ocasión nos trasladamos a la cultura persa-turca-armenia, para probar el Pan Lavash que es la base de su cultura. Horneado por tradición en piedras debajo del suelo (tonir), su masa está hecha a partir de harina de trigo, agua, levadura y sal. Este pan, una vez horneado, se suele dejar al sol durante unas cuantas horas hasta que se seque, para luego poder ser conservado durante meses. Para volver a utilizarlo simplemente sería necesario rociarlo con un poco de agua, envolverlo en paños y resultará tierno como el primer día. Estamos hablando de un pan plano, ideal para servir con aperitivos y dips o para realizar wraps y rolls de todos los sabores. También se utiliza para kebabs.
Hoy en día este pan ha evolucionado mucho, se hacen de distintos ingredientes y existe la versión blanda y la crujiente, tipo cracker. En la zona del Cáucaso lo que es común es la primera, en grandes planchas de pan.
Lo que está claro es que este tipo de pan podemos rellenarlo con diferentes ingredientes y tendremos un entrante o una cena muy completa.



INGREDIENTES:
Para el pan:
350 gr. de harina de trigo y algo más que utilizaremos después
200 ml. de agua
10 gr. de levadura fresca
1 cucharadita de sal

Para el relleno:
400 gr. de pechugas de pollo
2 tomates
Unas hojas de lechuga
1 yogur natural
Aceite de oliva
Eneldo
Unas gotas de zumo de limón
Sal y Pimienta negra recién molida

Para hacer el pan:
Ponemos la harina en un bol, añadimos la sal y removemos para que se mezcle. Hacemos un hueco en el centro e incorporamos el agua templada, donde habremos disuelto la levadura. Con una espátula vamos removiendo y cuando se forme una masa, retiraremos la espátula y vamos a amasando con las manos, hasta que hayamos incorporado bien toda la harina de las paredes del recipiente y nuestras manos queden limpias.
El proceso de amasado podemos hacerlo perfectamente con una máquina y será un poco más rápido, pero a veces me gusta amasar a mano y en esta ocasión ha sido así.
Volcamos la masa sobre una superficie de trabajo ligeramente enharinada y amasamos durante 5 minutos. Le damos forma de bola y la colocamos en un bol que habremos untado con un poquito de aceite. Tapamos con un paño húmedo o con film transparente y dejamos fermentar en un lugar cálido, sin corrientes de aire, hasta que haya doblado el volumen.
Dividimos la masa en 8 porciones, formamos unas bolitas con cada trozo, espolvoreamos la superficie de trabajo con una ligera capa de harina y estiramos con el rodillo hasta dejarlas redondas, con un diámetro de unos 18 cm. y lo más finas posible. Colocamos una plancha lisa en el fuego y las hacemos por ambos lados, con poco más de 1 minuto por cada lado será suficiente. Podemos dejarlas enfriar sobre una rejilla y nos quedarán un poco más crujientes, o bien envolverlas en un paño para que se conserven calientes y algo más blandas.

Para hacer el relleno:
Cortamos las hojas de lechuga en tiras finas, los tomates en rodajas finas y reservamos. Cortamos las pechugas en tiras, salpimentamos y las salteamos en una sartén con unas gotas de aceite de oliva.
Ponemos el yogur en un bol y añadimos una pizca de sal, un poquito de pimienta negra recién molida, unas gotas de zumo de limón, un chorrito de aceite de oliva, un poco de eneldo fresco picado y removemos para mezclar todos los ingredientes.
Colocamos sobre el pan una ligera capa de salsa, la lechuga, el tomate y las tiras de pechuga y salseamos un poco más por encima.




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