miércoles, 23 de enero de 2013

Solomillo de cerdo con cebolla confitada y jengibre


Nuestro querido amigo Miquel ha celebrado su cumpleaños hace un par de días y un grupo de personas hemos querido prepararle una felicitación especial. Para ello Neus se ha encargado de coordinarlo todo perfectamente y hemos acordado elaborar una de sus recetas, para dedicarle una cariñosa felicitación.
En su blog tiene un recetario bastante extenso y la elección ha sido complicada, pero hemos intentado no coincidir. He seleccionado esta receta porque me gusta mucho la combinación de la carne de cerdo con el dulce de la cebolla confitada, a la que por cierto el toque de jengibre le da un sabor especial.
Miquel espero que te guste la sorpresa y que hayas tenido un día fantástico. Muchísimas felicidades y un beso enorme!!!!




INGREDIENTES:
1 solomillo de cerdo
3 cebollas grandes
½ vaso de vino blanco
2 cucharadas soperas de azúcar (he utilizado azúcar moreno)
1 cucharadita de jengibre rallado (podemos utilizar jengibre en polvo)
Aceite de oliva virgen extra
Sal y Pimienta negra

Partimos la cebolla en juliana fina y la sofreímos en aceite de oliva, a fuego medio, con una pizca de sal que ayudará a que suelte su jugo. Colocamos la tapa para que se vaya cocinando bien y removemos con frecuencia para que no se nos pegue al fondo de la sartén. Una vez la cebolla esté blanda retiramos la tapa, le añadimos el azúcar, el jengibre, una pizca de pimienta negra recién molida y removemos bien. Cuando veamos que se nos quiere pegar la cebolla le vamos añadiendo una o dos cucharadas de vino y removemos. Continuamos sofriendo e incorporando poco a poco el vino hasta terminarlo, debemos ir removiendo para que la cebolla caramelice por igual. El proceso nos llevará aproximadamente 45 minutos. En mi caso no ha hecho falta, pero si notamos que se queda seca podemos añadirle un poco más de vino o de agua y prolongar un poco más el tiempo de cocinado.
Mientras se hace la cebolla, limpiamos el solomillo de la grasa exterior, lo dejamos entero y salpimentamos. Calentamos una sartén con un poquito de aceite de oliva y cuando esté bien caliente lo marcamos a fuego fuerte para sellarlo por todos los lados. A continuación bajamos el fuego, lo tapamos y le vamos dando vueltas para que se haga por igual por todos sus lados. El tiempo dependerá del punto que nos guste la carne. Para que quede jugosa y sonrosada en el interior, debemos tenerla durante poco tiempo, por el contrario si la preferimos más hecha tendremos que tenerla un poco más tiempo en la sartén. Si tenemos un termómetro de cocina podemos pinchar la carne y si su temperatura interior es de 60º estará rosada por dentro.
Cortamos el solomillo en filetes más bien gorditos, los servimos sobre una base de cebolla confitada y salseamos con los jugos del asado. Si éstos nos hubieran quedado muy líquidos podemos ligarlos o espesarlos con un poquito de harina de maíz diluida en un chorrito de vino blanco o de agua.
Según indica Miquel en su receta, con el paso de las horas gana en sabor y si lo acompañamos de unas legumbres cocidas o un poco de pasta fresca hervida, podemos tener un menú completo.



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