lunes, 15 de julio de 2013

Madeleines con pepitas de chocolate



Tengo el blog y las visitas a los vuestros un poco abandonados, pero entre el trabajo y mi espalda, que últimamente me ha vuelto a dar problemas, no me permiten estar al cien por cien y poder llegar a todo lo que me gustaría hacer. Normalmente ya me falta tiempo, así que cuando surge algún problema, la cosa se complica todavía más. Tenía esta receta pendiente de publicar y no encontraba el momento, así que ahora le ha tocado el turno, sino al final se va a quedar en el cajón de los olvidos!!!. Ya me encuentro mejor, aunque tengo que continuar con la medicación por unos días y he encontrado un hueco para que la receta vea la luz.


Un poco de historia acerca de este rico dulce: La magdalena (en francés: Madeleine) es un postre tradicional de la región de Lorena (Francia). Tienen la forma de una pequeña concha, que se obtiene cociéndolas en unos moldes (de metal o de silicona) que tienen hoyos en forma de conchas.
La receta tradicional contiene huevos, azúcar, mantequilla, harina de trigo, impulsor (levadura química) y ralladura de limón. En la receta tradicional francesa se baten las claras de huevo a punto de nieve, para dar más ligereza a la masa.
Entre los orígenes de la magdalena de Commercy (localidad de la región de Lorena), encontramos el que dice que debe su nombre a una joven criada, llamada Madeleine Paulmier, que en 1755 elaboró estos pastelitos para el rey de Pononia, Estanislao I Leszczynski, que tenía allí un palacio. Otras fuentes las remontan a la época de los peregrinajes a Santiago de Compostela, donde una jóven llamada Magdalena, servía a los peregrinos unos pastelitos en forma de concha, símbolo de este peregrinaje. Las magdalenas se extendieron a lo largo de los caminos de Santiago, lo que explica su tradicional implantación en España.


En esta ocasión no he sido del todo fiel a la receta original y les he añadido unas pepitas de chocolate para darles un sabor diferente. Tampoco he montado las claras a punto de nieve, porque buscando entre los libros de repostería que tengo y recetas de Internet, he encontrado muchas en las que no hace falta montarlas.
Así que he preferido simplificar un poco su elaboración, para que no nos de mucha pereza prepararlas, ya que lo que está claro, es que merece la pena hacerlas. Resultan deliciosas para un rico desayuno o un café a media tarde. Además es muy fácil poder encontrar los moldes en muchas tiendas de repostería. Si no tenemos el molde con forma de concha, podemos degustarlas preparándolas en cápsulas de papel, pero la verdad es que quedan muy bonitas con su forma tradicional de concha.
En cuanto a las cantidades las he adaptado un poco a mi gusto, ya que prefiero los postres sin mucho azúcar, pues me resultan empalagosos. He leído varias recetas y todas indicaban unas cantidades diferentes, por eso he utilizado las que pensaban que me gustarían más. He de decir que estás han quedado en su punto de dulzor, ya que debemos tener en cuenta que las pepitas de chocolate también le aportan su toque de dulce.



INGREDIENTES:
He utilizado un molde de 12 cavidades medianas
2 huevos
75 gr. de azúcar glas
50 gr. de mantequilla
100 gr. de harina
1 cucharadita de levadura química (tipo Royal)
1 cucharadita de extracto o pasta de vainilla
30 ml. de leche (2 cucharadas soperas)
Una pizca de sal
50 gr. de pepitas de chocolate 50% cacao
Azúcar glas para espolvorear

Batimos los huevos con el azúcar hasta que aumenten de volumen y empiecen a blanquear. Incorporamos la leche, vainilla, mantequilla derretida (con unos segundos en el microondas será suficiente) y mezclamos ligeramente.
Tamizamos la harina, junto con la levadura química y la pizca de sal. Añadimos en dos veces a la mezcla anterior, removiendo con suavidad con una espátula cada vez que incorporemos una parte. Dejamos reposar la masa 10-15 minutos. Mientras tanto aprovechamos para calentar el horno a 180º. Añadimos las pepitas de chocolate y damos un par de vueltas para que se distribuyan en la masa.
Engrasamos un molde para Madeleines, bien con mantequilla derretida o con spray desmoldante. Con cuidado vertemos la masa en las cavidades, teniendo la precaución de no llenarlas de todo, con dejar 2 ó 3 mm. por debajo del borde será suficiente y de esta forma evitaremos que sobresalgan mucho al hornearlas.
Introducimos el molde en el horno y bajamos la temperatura a 170º. Horneamos durante unos 12 minutos. Siempre digo que debemos conocer el comportamiento de nuestro horno muy bien. He leído recetas donde la temperatura es mayor, así como el tiempo de horneado, pero supongo que dependerá del tamaño de las conchas. En mi caso como no eran excesivamente grandes, con este tiempo ha sido suficiente.
Una vez horneadas, las dejamos en el molde durante unos 2 ó 3 minutos y a continuación las desmoldamos con cuidado y las colocamos sobre una rejilla para que se enfríen del todo. Cuando las vayamos a consumir las espolvoreamos con una fina capa de azúcar glas.


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