jueves, 30 de enero de 2014

Pan Naan



Llega un nuevo reto de Bake the World que en esta ocasión nos traslada hasta la tierra de los currys, para elaborar uno de sus panes más característicos: el Pan Naan.
Se trata de un pan plano elaborado con harina de trigo que se cuece de forma tradicional en los tandoor, una especie de horno cilíndrico de carbón vegetal. Su consumo es muy corriente en la India, Pakistán, Asia central y Asia del sur, así como en otros países orientales. En los restaurantes hindús es el pan por excelencia y podemos encontrarlos con queso (Cheese Naan), con especias y también con ajo y cilantro.
La masa está hecha con yogur, lo que le da mucha suavidad a la misma y lo hace un pan excelente para acompañar los platos de curry, tan sabrosos. Una vez horneado se suele pincelar con ghee, una mantequilla clarificada que se produce derritiendo mantequilla y dejando que los diferentes componentes se separen. En Oriente se elabora friendo lentamente mantequilla de vaca en una olla o sartén, hasta que se evapora toda el agua y su proteína se decanta hasta el fondo. Entonces se vierte despacio en otro recipiente, con cuidado de no remover los sólidos del fondo. En este enlace podéis encontrar más información al respecto.


He preparado el Pan Naan básico para lo que he seguido la receta de El Foro del Pan y lo he acompañado de un curry de pollo cuya receta os pondré en otra ocasión. Es un pan suave y delicioso, ideal para disfrutar con este tipo de platos.



INGREDIENTES:
300 gr. de harina panadera
6 gr. de levadura fresca de panadería
1 yogur natural (125 gr.)
75 gr. de agua tibia
6 gr. de sal
2 cucharadas de mantequilla (para pincelar los panes)

Ponemos todos los ingredientes en un bol, a excepción de la mantequilla y empezamos a mezclar con una cuchara hasta que se integren. Amasamos hasta conseguir una masa que no se pegue a las manos, por lo que deberemos amasar de 5 a 10 minutos (este proceso lo podemos hacer en una amasadora o un robot de cocina, lo que nos ahorrará tiempo de amasado). Si transcurrido este tiempo la masa se sigue pegando a las manos, lo mejor es dejarla reposar y volver a amasar pasados unos 10-15 minutos.
Cuando tengamos lista nuestra masa, le damos forma de bola y la ponemos en un recipiente ligeramente engrasado, tapamos con film transparente untado con un poco de aceite o bien con un paño limpio de cocina y dejamos reposar hasta que doble el volumen, en lugar donde no tengamos corrientes de aire.
Una vez la masa haya doblado su tamaño (aproximadamente 1 hora), precalentamos el horno a 230º, la volcamos sobre una superficie de trabajo ligeramente enharinada y amasamos ligeramente para quitarle las burbujas que se han formado durante la fermentación. La dividimos en unas 8 porciones, formamos unas pequeñas bolas y a continuación las estiramos con el rodillo dándoles forma ovalada o redonda y dejándolas con un grosor de ½ cm. aproximadamente.
Las colocamos sobre la bandeja de horno forrada con papel vegetal y horneamos durante unos 8 minutos, esto dependerá de cada horno, veremos que empiezan a hincharse y a tomar un ligero color dorado. Otra opción es hacer el pan en el fuego sobre una plancha muy caliente, durante un minuto y medio por cada lado, hasta que veamos que empieza a hincharse.
Mientras tenemos el pan en el horno o en la plancha, cogemos la mantequilla, la ponemos en un bol y la introducimos durante 15 segundos en el microondas para que se derrita. Cuando tengamos horneado el pan lo sacamos del horno, lo pincelamos con la mantequilla y lo servimos.
Este pan supone el complemento perfecto para acompañar a cualquier plato de curry.



sábado, 25 de enero de 2014

Donuts con glaseado de frambuesa



Whole Kitchen en su Propuesta Dulce para el mes de enero nos invita a preparar un clásico de la cocina norteamericana: Donuts.


Del inglés doughnut, también llamado rosquilla, es un rosco de pan dulce que tradicionalmente está frito. La primera vez que se hace referencia al donut en un libro de repostería es en 1803, en un libro inglés, que lo tomó como una receta norteamericana, aunque los orígenes del donut se disputan. Hay quienes afirman que sus precursores se pueden encontrar entre la gente medieval del norte de Europa; pero la forma popular que se asocia hoy en día con el término doughnut se realizó por primera vez en 1847, cuando un marinero llamado Hanson Gregory, hiciera el famoso agujero con la tapa de un pimentero de un barco para solucionar el problema de que la masa no se friera bien en el centro.


Existen varias versiones sobre su origen, aunque generalmente se cree que viene del dulce navideño holandés oliebollen (bolas de aceite), cuyos emigrantes llevaron a Estados Unidos en el siglo XVI, concretamente a Nueva Amsterdam (futura Nueva York), evolucionando en los siglos siguientes hacia el donut que hoy en día se conoce. Hay muchos tipos de donuts: algunos están glaseados con varios colores, otros están rellenos de mermelada, crema… Se hacen usando moldes que cortan simultáneamente los pedazos externos e internos, quitando la masa en el centro. El pedazo restante es cocinado o devuelto a la masa para hacer más unidades. Estos bollos dulces constituyen uno de los alimentos para el desayuno más populares de los EE.UU., aunque también son muy conocidos en otros países de la cultura occidental. En torno a este popular producto de pastelería se ha generado una industria de franquicias de las cuales, las más conocidas son las estadounidenses Dunkin' Donuts, Baskin Robbins, Krispy Kreme y Winchell's Donuts.


La receta que nos ha facilitado Whole Kitchen  para esta ocasión ya la tengo publicada en el blog, en este enlace podéis verla. La verdad es que resultaron unos donuts realmente ricos, pero no era cuestión de repetir, así que he buscado otra receta que me gustara y he dado con la de Pamela del blog Uno de dos
que también me ha gustado mucho. La he preparado prácticamente igual, tan solo he reducido un poco las cantidades de azúcar y miel, y he utilizado cardamomo en lugar de canela, las cantidades del resto de ingredientes están tan cual las muestra en su estupendo blog, en este enlace podéis ver su receta.



INGREDIENTES:
Para 24 donuts
Para el poolish (fermento previo):
120 gr. de harina de fuerza
120 ml. de leche tibia
14 gr. de levadura fresca de panadería

Para la masa final:
350 gr. de harina de fuerza
Fermento previo
1 pizca de sal
80 ml. de leche
50 gr. de azúcar (la receta original lleva 75 gr.)
1 cucharada de miel suave (la receta original lleva 2)
2 ó 3 vainas de cardamomo o ¼ de cucharadita de cardamomo molido
¼ de cucharadita de vainilla en polvo
2 huevos tamaño L
80 gr. de mantequilla pomada
Aceite de girasol para freír

Para el glaseado de mantequilla:
120 gr. de mantequilla
200 gr. de azúcar glas
4 cucharadas de agua
1 cucharadita de pasta de frambuesa (Home Chef)

Preparación del polish:
Calentamos unos segundos la leche en el microondas. En un cuenco ponemos la harina y desmenuzamos la levadura sobre la misma, incorporamos la leche templada y mezclamos removiendo con una cuchara de madera o de plástico. Dejamos reposar como mínimo una hora. Transcurrido este tiempo la masa debe estar inflada, con burbujas y un aspecto esponjoso.

Preparación de la masa:
El proceso de amasado podemos hacerlo perfectamente a mano o bien ayudarnos de una máquina, en este caso he preferido amasar a mano, de vez en cuando me gusta hacerlo así.
En primer lugar abrimos las vainas de cardamomo y sacamos las semillas, las machacamos un poco en un mortero. A continuación calentamos la leche, añadimos el cardamomo y dejamos que libere su sabor mientras la leche se templa.
En un recipiente amplio mezclamos la harina con el fermento previo (poolish) y la sal. Incorporamos la leche colada (el cardamomo ya habrá dejado su sabor), el azúcar, la miel, la vainilla, los huevos batidos y amasamos hasta obtener una masa ligeramente pegajosa. Añadimos la mantequilla en trozos pequeños y continuamos amasando durante unos minutos. Formamos una bola y la dejamos reposar en un cuenco ligeramente engrasado, tapada con film transparente, hasta que la masa duplique su tamaño. En este punto dejamos reposar la masa toda la noche en el frigorífico y seguiremos con el proceso al día siguiente, de esa forma mejoraremos la textura de la misma.
Sacamos la masa del frigorífico y la dejamos a temperatura ambiente durante 1 hora. A continuación la volcamos sobre la superficie de trabajo ligeramente enharinada y amasamos un poco para extraer el aire. Dejamos que repose unos 10 minutos y la estiramos con un rodillo dejándola de un grosor aproximado de un centímetro, al dejar reposar la masa evitaremos que encoja al estirarla. Cortamos círculos de masa con un cortador de donut, o bien con un aro redondo y nos ayudamos de un tapón o de otro aro más pequeño para hacer el agujero central. Los depositamos sobre una bandeja de horno forrada con papel vegetal, tapamos con un film trasparente ligeramente engrasado o con un paño y esperamos que fermenten de nuevo hasta que doblen el tamaño. El tiempo dependerá de la temperatura ambiente que tengamos en nuestra cocina, puede oscilar entre 15 ó 40 minutos. Los restos de masa que nos queden al cortarlos los amasamos de nuevo, formamos una bola, la volvemos a estirar con el rodillo y seguimos cortando hasta terminar con toda la masa.
Ponemos abundante aceite a calentar en una sartén honda o en una cazuela y mientras tanto vamos recortando el papel alrededor de cada donut, de esta forma nos ayudaremos a pasarlos a la sartén y evitaremos que se deformen al manipularlos para freírlos.
Cuando el aceite esté caliente, pero no demasiado, los vamos depositando con mucho cuidado y retiramos el papel con unas pinzas, los donuts deben flotar en el aceite. Freímos un par de minutos por cada lado o hasta que queden dorados, los sacamos y los dejamos en un plato forrado con papel de cocina para que absorba el exceso de aceite.

Preparación del glaseado de mantequilla:
Ponemos la mantequilla en un bol y la derretimos unos segundos en el microondas, la mezclamos con el azúcar y agregamos el agua. Removemos muy bien hasta obtener una glasa lisa y más bien espesa. Si fuera necesario podemos añadir un poco más de agua para dejar el glaseado a nuestro gusto.
Dividimos la glasa en dos recipientes y en uno de ellos añadimos la cucharadita de pasta de frambuesa, removemos para que el color quede uniforme y la colamos con un colador de malla fina, para quitar los trocitos de frambuesa.
Cuando los donuts aún estén templados pasamos unos cuantos por el glaseado de frambuesa y el resto por el otro. Los ponemos a escurrir sobre una rejilla y dejamos secar el glaseado antes de consumirlos.


Algunos consejos para su elaboración:
  • Su preparación es sencilla y no supone ninguna dificultad. Es importante que respetemos los tiempos de fermentación o levado para conseguir un buen resultado.
  • La elaboración de un poolish o prefermento nos ayudará a conseguir una mayor esponjosidad en la masa, más sabor, así como mayor duración del donut. 
  • Con la incorporación de miel o azúcar invertido, podemos conseguir una mayor humedad y conservación de la masa.
  • Podemos dejar la masa preparada en el frigorífico durante toda la noche o bien durante 12 horas, antes de estirarla y cortar los donuts, con ello ayudaremos a mejorar la textura de la misma.
  • Debemos ser pacientes con el levado o fermentación de la masa, ya que permite que duplique o incluso triplique su volumen. Por ello es importante el levado en frío, ya que además de darle mejor sabor al donut, ayuda a dar mayor esponjosidad de la masa.
  • Es mejor consumirlos en el día para disfrutar de los mejores donuts, pero si nos sobran algunos los podemos congelar. Para ello, una vez los tengamos fritos y los hayamos pasado por el glaseado, los dejamos enfriar por completo y los congelamos. Para descongelarlos los dejamos durante unas horas en el frigorífico y después a temperatura ambiente hasta que se hayan descongelado por completo.


En las siguientes imágenes podéis ver su elaboración paso a paso:









domingo, 19 de enero de 2014

Faláfel



Whole Kitchen en su Propuesta Salada para el mes de enero nos invita a preparar un clásico de la comida árabe: Faláfel.

Se trata de una croqueta de garbanzos o habas muy  sencilla de elaborar que admite múltiples formas de presentación, algo que sin duda siempre gusta.  A la hora de mostrarlo a nuestros comensales podemos optar por la forma más tradicional, unas pequeñas bolas acompañadas de salsa de yogur. También podemos dar un giro a la presentación y prepararlo a modo de pequeñas hamburguesas, como parte de las ensaladas, en pan de pita… En definitiva, podemos hacerlo como más nos guste.


Historia de nuestra receta
El origen del faláfel data de las épocas bíblicas y en la actualidad es una comida típica de Oriente Medio (aunque también se come en India y Pakistán), que se ha popularizado en otros países por los restaurantes especializados en comida oriental. Se sirve acompañado con salsa de yogur o de tahina.
Se cree que es originario de la India donde se cocinaba con pan especiado, aunque otros creen que su origen es egipcio. Lo cierto es que se trata de un plato que cada vez se elabora en más países del mundo, además de representar una buena opción para los vegetarianos.
Curiosamente, la palabra faláfel que viene de la palabra árabe filfil que significa pimiento. El faláfel (al menos al estilo de Oriente Medio) está hecho con habas, garbanzos o una combinación de ambos. La variante egipcia, llamada ta`miyya, emplea exclusivamente habas, mientras que otras variantes emplean exclusivamente garbanzos.


Lo que hace diferente al faláfel de otras empanadillas, es que las habas o garbanzos no se cuecen: simplemente se ponen a remojo en agua hasta que se ablandan y luego se trituran (se les puede quitar la piel antes) mezclados con ajo, cebolla y una buena cantidad de cilantro, principalmente, para formar una pasta. Con esa pasta se hacen unas bolas achatadas que se fríen en abundante aceite. En ocasiones puede utilizarse también harina de garbanzo para dar más consistencia a la mezcla. Hoy en día los faláfel se pueden comprar congelados en muchos establecimientos de Europa.
El faláfel que más ha triunfado finalmente es el que se elabora únicamente con garbanzos, tanto en Oriente Medio como en los países en los que este plato se ha introducido, servidos en pan pita, acompañadas de tahini (salsa de ajonjolí), hummus (crema de garbanzos) y variedad de ensaladas.
En este enlace podéis encontrar más información acerca de su origen.



INGREDIENTES:
Receta adaptada Recetas de Rechupete

Para los Faláfel:
Nos saldrán unos 20–25
300 gr. de garbanzos
1 cebolla tierna
2 dientes de ajo
2 cucharadas de perejil fresco
1 cucharada de cilantro fresco
1 cucharadita de comino molido
¼ de cucharadita de cayena molida
1 cucharadita de levadura química (tipo Royal)
1 cucharada de harina de garbanzos
2 cucharadas de semillas de sésamo (para rebozar, opcional)
Aceite de oliva suave
Sal

Para la salsa de yogur:
1 yogur natural
1 cucharada de aceite de oliva
1 diente de ajo muy picado
El zumo de medio limón
Menta fresca picada
Sal
Pimienta negra

NOTA:
Los garbanzos son el ingrediente principal de este plato por lo que debemos adquirir unos de buena calidad que pondremos en remojo al menos 24 horas. Si tenemos tiempo podemos comenzar unas 48 horas antes, cambiando el agua a las 24 horas. Si el agua está templada ayudaremos a que se hidraten mejor. Esta receta se hace exclusivamente con garbanzos o habas  hidratadas y nunca deben estar cocidos con anterioridad. De esta manera el sabor es mucho más intenso y sabroso.

Preparación de los faláfel:
Ponemos los garbanzos a hidratar y cuando estén los escurrimos muy bien y lo dejamos sobre un papel absorbente durante unos minutos para que suelten el agua que pueda quedarles.
Los metemos en un utensilio picador de batidora o robot de cocina y trituramos bien, hasta conseguir una textura similar a la de la arena, quedará una pasta granulada. Queremos que nos queden bien picados pero sin llegar a convertirse en harina de garbanzos. Incluso puede quedar algún que otro tropezón pequeño. Una vez picados, los reservamos en un bol y seguimos preparando el resto de ingredientes.
Echamos en el vaso de la picadora la cebolla cortada en gajos pequeños, los dientes de ajo en cuartos (sin la parte central para que no nos repitan), la cayena molida, el comino molido, el perejil y el cilantro en hojas, una pizca de sal, la cucharada de harina de garbanzos y finalmente la cucharadita de levadura química. Trituramos todo y añadimos la mezcla a la masa de garbanzos.
Con la ayuda de una espátula vamos removiendo con movimientos circulares, hasta que nos quede todo bien incorporado y resulte una mezcla homogénea. A continuación preparamos las bolas de faláfel, para ello debemos mojarnos las manos para que no se nos pegue la masa. Vamos cogiendo porciones y hacemos bolas del tamaño aproximado de una nuez, apretándolas para que suelte el agua que le pueda quedar. Si la masa resultara demasiado húmeda y vemos que no se puede dar bien la forma,  podemos añadir un poco más de harina de garbanzos para darle más consistencia.
Una vez hecha la bola, la aplastamos ligeramente para darle la forma definitiva. Repetimos esta acción hasta terminar con la masa. Debemos procurar que no nos queden muy compactas porque si no el faláfel resultará seco y “mazacote”. Las rebozamos en las semillas de sésamo y vamos depositando las porciones en un plato. Tapamos con un paño limpio o con film transparente y dejamos que repose al menos 1 hora en el frigorífico en la parte de arriba, donde menos enfría. Durante este tiempo dejamos que la levadura actúe y así nos quedarán más esponjosos. Si no los vamos a utilizar todos podemos congelarlos para cocinarlos en otra ocasión. Al igual que cuando hacemos croquetas, los freiremos directamente sacados del congelador.
En un cazo o en una sartén ponemos abundante aceite de oliva suave o de girasol, de modo que al freírlos queden sumergidos. Cuando esté caliente pero no demasiado (que no llegue a echar humo), los freímos por tandas, es mejor no poner a freír más de 3-4 cada vez, para que no baje demasiado la temperatura del aceite, en aproximadamente un minuto estarán listos. En cuanto estén dorados los vamos sacando y los depositamos en un plato con papel de cocina para que escurran bien el aceite.


Para hacer la salsa de yogur:
En un bol ponemos el yogur, el ajo finamente picado, el sumo de medio limón,  el aceite de oliva, las hojas de menta fresca bien picada, sal y pimienta al gusto. Removemos con la ayuda de una varilla o de una cuchara y tendremos lista nuestra salsa.
Servimos los faláfel calientes con la salsa de yogur,acompañados de una ensalada.
 En este vídeo podéis observar su preparación.




domingo, 12 de enero de 2014

Pollo con manzana y pasas



Me gusta mucho utilizar especias en mis recetas, considero que si logramos conseguir el punto adecuado, aportan un sabor delicioso a nuestros platos. He querido preparar esta receta de pollo usando especias Indias, ya que las mezclas que se utilizan en su cocina me parecen de lo más atractivo. Para su elaboración he usado una mezcla de especias que compré y que me ha gustado mucho. Además he utilizado una sidra orgánica refrescante de manzana que me hizo llegar la empresa Degustabox.


Se trata de la nueva Sidra de Moho 100% natural elaborada con las mejores manzanas de cultivo ecológico. La podemos encontrar en tiendas gourmet especializadas en productos ecológicos, así como en El Corte Inglés. Igualmente la podemos comprar en su tienda online. Moho presenta tres variedades Moho Green Apple (Manzana Verde), Moho Forest Fruits (Frutas del Bosque) y Moho Elderflower (Flor de Saúco). Si queréis degustarla podéis hacerlo a través de su página web utilizando el siguiente código de descuento: degustamoho.





INGREDIENTES:
1 Kg y ½ de pollo troceado
10 cebollitas francesas
1 cebolla mediana
2 dientes de ajo
1 y ½ cucharadita de especias indias (cilantro, comino, fenogreco, jengibre, cúrcuma, canela, clavo, cardamomo…)
Un poco de harina
30 gr. de pasas sin semillas
1 manzana verde
330 ml. de sidra de manzana
3 cucharadas de aceite de oliva
Pimienta negra recién molida
Sal

Cogemos los trozos de pollo, los salpimentamos y rebozamos por harina sacudiendo en exceso. En una cazuela ponemos el aceite y cuando esté caliente sofreímos el pollo a fuego medio-alto, para que se dore y quede bien sellado. Esta operación la haremos por tandas, de modo que haya suficiente espacio entre cada trozo para que se sofría bien. Cuando esté dorado por todos los lados, lo retiramos y reservamos.
Mientras tanto vamos picando los dos dientes de ajo en trocitos muy pequeños, hacemos lo mismo con la cebolla y pelamos las cebollitas francesas. Cuando hayamos terminado de sofreír el pollo, si hiciera falta, añadimos un poco más de aceite en la cazuela y doramos el ajo con mucho cuidado para que no se queme. Seguidamente incorporamos las cebollitas francesas y la cebolla picada, una pizca de sal y rehogamos a fuego medio removiendo de vez en cuando. Cuando la cebolla empiece a reblandecerse y esté dorada incorporamos las especias y las tostamos durante un minuto para potenciar su sabor, removiendo para que no se quemen.
Añadimos el pollo que tenemos reservado, las pasas, la sidra y removemos para que todo se reparta uniformemente en la cazuela. Dejamos que rompa a hervir, tapamos la cazuela, bajamos el fuego y dejamos cocer suavemente durante 40-45 minutos. Esto dependerá del tamaño de los trozos de pollo. Durante el proceso iremos removiendo de vez en cuando para que no se peque en el fondo.
Cuando haya transcurrido este tiempo incorporamos la manzana troceada en dados de aproximadamente 1,5 cm., removemos con suavidad o simplemente movemos la cazuela un poco para que se reparta bien por los huecos y dejamos cocer 8 minutos más a fuego suave. Servimos.



lunes, 6 de enero de 2014

Galletas de cardamomo y canela



Espero que hayáis pasado unas muy felices Navidades y que el año haya comenzado bien para todos. Supongo que habrán sido días para disfrutar con la familia y en los que más de uno habrá tenido trabajo extra con la elaboración de los menús especiales, que siempre hacemos en estas fechas.


Para mí han sido bastante tranquilas, aunque no exentas de trabajo, ya que he aprovechado estos días para poner en orden la casa, tras unos cambios que hemos hecho en la misma. He estado totalmente desconectada, porque el tiempo pasa volando y si quería terminar antes de comenzar a trabajar, tenía que darme prisa. No he podido dejarlo todo listo y aún quedan algunas cosas por ordenar y colocar, pero lo iré terminando poco a poco, al menos lo gordo ya está hecho. La visita de la familia hace que no dispongamos de todo el tiempo que queremos, pero merece la pena pasar buenos ratos con ellos y retomar fuerzas para continuar después con la rutina.


Los días previos a la Navidad estuve preparando varias cosas, que no he tenido tiempo de mostraros, pero que iré poniendo en el blog. Una de ellas son estas galletas con las que felicité la Navidad a la familia y amigos. Decidí pintarlas con pinturas comestibles y purpurina, para darles un toque más navideño. Las he presentado colgadas de unas ramas, pero después las embolsé para poderlas obsequiar. Son unas sencillas galletas con un toque especiado que me parecen muy apropiadas para estas fechas. La receta venía con el tampón que compré, pensé que resultarían ricas y así ha sido, de todas formas podemos cambiar las especias por otras que nos gusten más, aunque he de deciros que la combinación de cardamomo y canela, es toda una tentación. Os dejo con la receta que es muy sencilla de hacer y espero poder comenzar a visitaros en unos días.



INGREDIENTES:
Para aproximadamente 20 galletas
130 gr. de mantequilla
1 huevo pequeño
70 gr. de azúcar
225 gr. de harina
1 cucharadita rasa de levadura química o impulsor
Una pizca de sal
½ cucharadita de cardamomo
½ cucharadita de canela
Un poco más de harina para espolvorear el molde cortador
 
En un bol ponemos la mantequilla, el huevo, el azúcar y batimos hasta obtener una mezcla espumosa. Añadimos la harina, la levadura química, la sal, cardamomo y canela. Removemos hasta obtener una masa uniforme. Envolvemos en film transparente y dejamos enfriar en el frigorífico durante al menos una hora.
Transcurrido este tiempo sacamos la masa, la aplastamos un poco y la colocamos sobre una hoja de papel vegetal, ponemos otra hoja por encima, de esta forma evitaremos que se nos quede pegada al rodillo y no necesitaremos añadir harina extra a la masa. Extendemos hasta conseguir un grosor de unos 5-6 mm. Para realizar esta operación lo es mejor contar con un rodillo de los que tienen aros de diferentes niveles o disponer de unas tablitas o listones de ese espesor, que colocaremos a los lados de la masa, para conseguir que toda tenga el mismo grosor.
Para hacer estas galletas he utilizado un tampón que tiene un sello de silicona grabado, pero podemos utilizar cualquier otro cortador que tengamos por casa. Para cortarlas he hecho lo siguiente: poner un poco de harina en un plato y con una brocha he ido enharinando el molde, para evitar que se peque a la masa, así es mucho más fácil. Colocamos el tampón sobre la masa y presionamos para que el dibujo quede perfectamente grabado. Retiramos con cuidado y con un cortador redondo un poco mayor que el diámetro del tampón cortamos la galleta.
Como quería hacerles un orificio para pasarles una cinta, he cogido una pajita de las que se utilizan para los refrescos y he ido haciendo un agujerito en la parte superior de la misma.
Con cuidado las levantamos con una espátula y las vamos depositando sobre una bandeja de horno forrada con papel vegetal. Repetimos la operación hasta terminar con toda la masa, los sobrantes los iremos juntando de nuevo y los volveremos a extender entre dos láminas de papel vegetal.
Una vez tengamos todas nuestras galletas, las llevamos al frigorífico por espacio de 15-20 minutos, así conservarán mejor la forma al hornearlas. Mientras tanto aprovechamos para calentar el horno a 200º calor arriba y abajo. Cuando haya transcurrido el tiempo de enfriado de las galletas, las introducimos en el horno y horneamos durante 12 minutos. Las sacamos del horno y dejamos en la bandeja durante unos 5 minutos, después con cuidado las vamos depositando en una rejilla para que se terminen de enfriar por completo.
En esta ocasión como eran unas galletas que iba a regalar para felicitar la Navidad, las he pintado con colores típicos de estas fiestas y algo de purpurina y después les he pasado una cinta para hacerles un lazo.




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