miércoles, 30 de julio de 2014

Grissini Torinesi



Este mes la propuesta de Bake the World nos lleva a Italia para degustar los Grissini, uno de los más famosos y populares productos gastronómicos de Turín y también uno de los más conocidos de la cocina italiana en el extranjero. Estos palitos de pan los italianos lo acompañan con el antipasto, precisamente para picotear y evitar saturarnos de pan antes de la comida. Se trata de una receta sencilla y rápida, se elabora con harina, levadura, agua, aceite, sal y lo que queramos añadir para aromatizarlos: semillas, hierbas, especias, o bien cualquier ingrediente que nos apetezca como tomates secos, queso, …


El origen de estos palitos de pan se remonta a 1679, cuando el panadero de la corte Antonio Brunero, bajo las indicaciones del médico Teobaldo Pecchio, inventó este alimento para nutrir al futuro rey Vittorio Amedeo II (entonces aún el pequeño duque de Saboya de Turín), que debido a su delicada salud no podía digerir la parte blanda del pan. Estos palitos no solo resultan más digestivos, sino que además se mantienen en buen estado más tiempo. Entre los grandes admiradores de los palitos de pan de Turín se encontraba Napoleón Bonaparte, quien creó a principios del siglo XIX un servicio de correo entre Turín y París dedicado al transporte de los por él llamados “les petits bâtons de Turin”. Esta es la placa conmemorativa de la invención de la barrita de pan, en Lanzo, Torinese.


Para elaborarlos he seguido la receta de “El libro del pan” de Eric Treuille y Ursula Ferrigno y entre sus ingredientes cuenta con el extracto de malta, que es un jarabe espeso y viscoso que se obtiene de la maceración del grano de cebada germinada. Ayuda a acelerar el proceso de fermentación de las masas, da sabor, un aroma especial, la masa se colorea mejor en el horno y el producto adquiere un gusto más agradable y fino. Se usa para mantener por más tiempo las masas frescas, hace que no se resequen y mejora la textura. Resulta ideal para todo tipo de panes, bollería, galletas y otras masas. También otorga un color más dorado y lo hace más crujiente, alargando su tiempo de conservación y manteniendo la calidad. En este enlace podéis conocer más acerca de este producto.



INGREDIENTES:
15 gr. de levadura fresca de panadería o bien 2 cucharaditas de levadura seca de panadería
325 ml. de agua
1 cucharadita de extracto de malta (lo podemos sustituir por miel)
500 gr. de harina de fuerza tamizada
2 cucharaditas de sal
3 cucharadas de aceite de oliva
2 cucharadas de semolina (sémola fina de trigo duro)

Para el acabado final:
1 yema y 1 cucharada de agua para el glaseado
Tomillo fresco picado
Romero fresco picado
Albahaca seca
Sal gruesa
Sal rosa del Himalaya
Curry
Podemos utilizar cualquier ingrediente que queramos.


Esparcimos la levadura en un tazón con 125 ml. de agua, removemos y dejamos 5 minutos. Añadimos el extracto de malta o la miel y removemos para que se disuelva. En un recipiente mezclamos la harina con la sal, hacemos un hoyo en el centro y vertemos parte del líquido con la levadura y el extracto de malta y el aceite de oliva.
Con una cuchara de madera hacemos caer la harina de los lados del recipiente y vamos mezclando. Añadimos el resto del agua, según sea necesario (dependiendo del tipo de harina podemos utilizar un poco menos o algo más). Continuamos mezclando hasta formar una masa firme y pegajosa.
Volcamos sobre la superficie de trabajo bien enharinada y amasamos durante 10 minutos, hasta que obtengamos una masa homogénea y elástica. Formamos una bola, tapamos con un paño y dejamos reposar durante 10 minutos.
Transcurrido este tiempo amasamos de nuevo 10 minutos más, formamos con la masa un rectángulo de 30 x 20 cm. y 1,5 cm. de espesor, tapamos con un paño y dejamos en reposo 10 minutos.
Colocamos un papel vegetal sobre la bandeja del horno, lo aceitamos ligeramente y esparcimos la semolina sobre las mismas. Cortamos el rectángulo de masa en cuatro trozos iguales, después cortamos a lo largo cada uno de estos trozos en tiras de aproximadamente 1 cm. de ancho. Estiramos cada tira hasta que midan unos 30 cm. de largo. Las vamos poniendo sobre las placas de hornear más o menos a 1 cm. de distancia.
Preparamos el glaseado mezclando la yema con la cucharada de agua y pintamos utilizando un pincel suave. Esparcimos por encima en unos el tomillo, en otros el romero, la albahaca en otros, sal gruesa, sal rosa del Himalaya, curry…, o bien cualquier otro ingrediente que nos guste.  Horneamos con el horno previamente calentado a 200º  durante 15 minutos. Una vez fuera del horno los pasamos a una rejilla metálica y dejamos enfriar.
Son ideales para acompañar cualquier picoteo, resultan deliciosos.


   


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