lunes, 30 de noviembre de 2015

Tarta de Moka - Tía Alia



Hoy le hacemos un homenaje a Tía Alia, una mujer que llegó a nuestras cocinas de la mano de Carmen, del blog Tía Alia Recetas, quien tuvo la generosidad de compartir con todos nosotros, el pequeño cuaderno de recetas que su querida tía abuela Alia le regaló hace años. Una pequeña joya que Carmen guarda con cariño y del que gracias al Reto mensual, que se creó hace aproximadamente tres años y medio, se ha dado a conocer una gran parte de su contenido. Tía Alia, mujer de edad avanzada, falleció hace unos meses y para despedirnos de este Reto, Carmen ha querido rendirle este homenaje invitándonos a unirnos a ella en la última celebración del Reto Tía Alia.
Cada mes se nos invitaba a participar con una receta salada o una dulce, que se escogía de este cuaderno y a través de los diferentes blogs que participaban, podíamos encontrar una gran variedad de interpretaciones sobre la misma receta, a la que cada uno le dábamos nuestro toque personal. Y digo esto, porque muchas de sus recetas no contienen las cantidades exactas de los ingredientes que se necesitan para su elaboración, o bien se expresan en medidas poco habituales hoy en día y debíamos interpretarlas “a nuestro modo”, ya que de otra forma no hubiera sido posible hacerlas. Para esta ocasión no ha habido recetas propuestas, sino que cada uno hemos elegido una receta para participar en este homenaje-despedida. Mi elección ha sido una Tarta de Moka, porque quería que este homenaje fuera al mismo tiempo una celebración y despedir el Reto como se merece y como lo solemos hacer en las grandes ocasiones.


Siempre me ha gustado ser lo más fiel posible a las recetas de ese pequeño librito, pero alguna vez he tenido que hacer alguna pequeña modificación para poder conseguir el resultado deseado y en este caso ha vuelto a pasar lo mismo. Probé a elaborar la tarta siguiendo la receta al pie de la letra, pero el bizcocho resultante que estaba muy rico y os invito a prepararlo, era tan ligero que tenía poca consistencia para convertirlo en una tarta, ya que su ligereza hacía muy difícil dividirlo en capas. Para complicarlo aún más me di cuenta de que con las cantidades que indicaba para elaborar la crema, no iba a tener suficiente para repartirla en las capas y cubrir la tarta, así que también tuve que aumentarlas. Tan solo me he permitido una pequeña variación con respecto a la receta original y ha sido la elaboración de un almíbar para empapar el bizcocho y que este estuviera más jugoso, además me gustan las tartas con bizcochos húmedos, me resultan más agradables de comer.  Por lo demás la he elaborado siguiendo las indicaciones de la receta original cuya ficha os pongo en una imagen.



Desde aquí quiero enviarle todo mi cariño a Carmen, ella sabe que su tía Alia se había convertido en una tía más para muchos de nosotros. Llegó a nuestras cocinas a través de su blog, donde conocimos su cuaderno de recetas y lo hizo para quedarse también en nuestros corazones. Espero que allá donde esté, le guste este homenaje que le hacemos. Hasta siempre Tía Alia!!!!



INGREDIENTES:
Para el bizcocho:
5 huevos
100 gr. de harina
100 gr. de azúcar
Una pizca de sal

Para la crema de moka:
300 gr. de mantequilla
180 gr. de azúcar glas
2 yemas
1 tacita de café (100 ml. aproximadamente)

Para el almíbar:
300 ml. de agua
1 cucharada de azúcar
2 cucharadas de Cointreau

Para la decoración:
Granillo de almendra tostada
Cacao en polvo sin azúcar


El bizcocho es mejor prepararlo un día antes, de ese modo nos resultará más fácil cortarlo en capas y decorarlo, ya que la miga estará más asentada.

Antes de preparar la masa precalentamos el horno a 160º C, calor arriba y abajo.
Cogemos un molde alto de 18 cm. de diámetro y lo engrasamos, bien pulverizando con un spray desmoldante o untando con mantequilla derretida. Cortamos un disco de papel vegetal del mismo tamaño que la base del molde, que colocaremos en el fondo y una tira para forrar el lateral del molde. Como lo hemos engrasado el papel se quedará adherido al mismo y nos facilitará la tarea de desmoldado.


Preparación del bizcocho:
En primer lugar separamos las claras de las yemas. Tamizamos la harina con la pizca de sal y reservamos.
Batimos las yemas y añadimos el azúcar poco, sin dejar de batir, hasta conseguir que tripliquen su volumen y se formen surcos sobre la superficie.
Por otro lado batimos las claras hasta montarlas a punto de nieve. Incorporamos las yemas y con una espátula mezclamos con suavidad con movimientos envolventes.
Añadimos la harina que hemos tamizado previamente con la pizca de sal y la incorporamos mezclando suavemente con una espátula. Debemos evitar la pérdida de aire en la masa, por lo que intentaremos no batir, tan solo mezclaremos con la espátula con movimientos envolventes de abajo a arriba.
Vertemos la preparación en el molde que hemos preparado, introducimos en el horno y horneamos durante 50 minutos. Para comprobar si está cocido podemos pinchar con una brocheta y si sale limpia estará hecho, de lo contrario lo dejaremos unos minutos más, pero si pasarnos en el tiempo de horneado, ya que de hacerlo el bizcocho podría quedar seco.
Una vez fuera del horno dejamos enfriar en el mismo molde sobre una rejilla durante 10 minutos. Después desmoldamos con cuidado y dejamos que enfríe por completo sobre la misma rejilla. Cuanto esté completamente frío lo envolvemos en film transparente y lo guardamos en un sitio fresco o bien en el frigorífico.

Preparación de la crema:
Es mejor prepararla el mismo día que vayamos a decorar la tarta.
Sacamos la mantequilla del frigorífico unas horas antes. Si la cortamos en trozos, conseguiremos de forma más rápida que tenga la consistencia de punto pomada.
Ponemos la mantequilla en el bol de la batidora y con el accesorio pala (si no disponemos de uno podemos utilizar el de varillas), batimos durante un minuto hasta que se vuelva cremosa. Agregamos el azúcar glas y seguimos batiendo, al principio lo haremos a velocidad lenta, para evitar que el azúcar nos llene la cocina, después aumentaremos la velocidad y batiremos durante al menos 5 minutos, a velocidad alta. Debemos conseguir una textura muy cremosa y aireada.
En este momento paramos la batidora, bajamos la crema que haya quedado adherida por las paredes del recipiente e incorporamos las dos yemas. Continuamos batiendo a velocidad media hasta que se integren por completo. Ahora y sin dejar de batir, vamos incorporando el café a cucharaditas hasta conseguir que la crema lo vaya absorbiendo y nos quede con una textura sedosa.

Preparación del almíbar:
En un cazo ponemos el agua, el azúcar y el Conintreau, llevamos al fuego y calentamos hasta que el azúcar se haya disuelto. Si queremos que el alcohol del licor se evapore, lo dejaremos hervir unos minutos. Reservamos hasta que se enfríe antes de bañar la tarta.

Montaje de la tarta:
Cortamos el bizcocho en tres capas del mismo grosor. Para montar la tarta vamos a invertir las capas de forma que la superior será ahora la base del mismo. La colocamos sobre un disco de cartón para que nos sea más fácil trasladarlo a la fuente o plato de presentación. Con un pincel vamos empapando el bizcocho y a continuación ponemos una parte de crema, que extenderemos de manera uniforme con una espátula. Colocamos la segunda capa y la centramos bien. Volvemos a empapar con el almíbar, extendemos otra parte de crema, procurando dejarla del mismo grosor. Finalmente ponemos la base del bizcocho, que ahora es la parte superior de la tarta, la centramos y mojamos con el almíbar restante. Extendemos la crema restante alrededor de toda la tarta, procurando dejar tanto los laterales como la superficie lo más lisa posible, con ayuda de una espátula.
Decoramos el lateral de la tarta con el granillo de almendra tostada y espolvoreamos con cacao en polvo por encima. Reservamos en el frigorífico durante varias horas, para que repose y quede bien compactada, antes de consumirla.




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