jueves, 15 de diciembre de 2016

Roscos de anís



Se acercan las Navidades y muchos ya tenemos listos los turrones, así como los dulces típicos que solemos consumir durante estas fiestas. Hoy en día podemos encontrar todo tipo de productos de gran calidad, pero estoy segura de que, en la mayoría de los hogares, siempre hay algún dulce que hemos elaborado nosotros mismos. Da mucho gusto agasajar a la familia con algo que hemos hecho con todo el cariño, para disfrutar en estas fechas tan entrañables. Normalmente cada año suelo preparar alguna receta dulce para estas fechas y quiero enseñaros estos Roscos de anís, muy sencillos de hacer, que resultan deliciosos.
De niña recuerdo a mi madre haciendo algunos de los dulces que en estas fechas solía preparar y en cuya elaboración me gustaba ayudar. Tengo que compartir con vosotros algunas de estas recetas, que por cierto hace mucho tiempo que no hago, pero en esta ocasión os traigo una que no es mía. Se trata de una receta de Luis Olmedo, del blog My European Cakes, que nos enseñó a realizar en el Curso de La Tallerería de Repostería Navideña que hice hace algún tiempo. Veréis que se prepara rápidamente, con lo que podemos disfrutar de un dulce muy típico con un sabor a anís delicioso, que se come con los ojos cerrados; aún estáis a tiempo de hacerlos.


Los podemos realizar con antelación, ya que aguantan durante varias semanas, en una lata bien cerrada. Se pueden hacer del tamaño que más nos agrade, en este caso he utilizado un cortador de 7 cm., para cortar la masa y otro de 3 cm., para hacer el agujero central, pero podemos hacerlos más pequeños si lo preferimos. Lo único que deberemos tener en cuenta es variar el tiempo de horneado, para evitar que se puedan tostar demasiado, pues podrían amargar. Dependiendo del tipo de harina que utilicemos puede ser que necesitemos un poco más o quizás un poco menos, de ahí la importancia de ir añadiéndola poco a poco a la receta. La mayoría de marcas en la etiqueta del producto y donde especifican los Valores nutriciones, suele poner los gramos de proteína que lleva en su composición y necesitamos que tenga entre 10 - 11 gr. De esa forma no nos llevaremos sorpresas, pero siempre es mejor incorporarla poco a poco, para conseguir el mejor resultado. Os recomiendo utilizar ingredientes de buena calidad y que la manteca de cerdo sea ibérica, ya que salen mucho más ricos.
Espero que os gusten y os invito a prepararlos, ya que están riquísimos. Además, lo mejor de todo, es que se hacen enseguida.



INGREDIENTES:
300 gr. de harina de repostería (con 10-11 gr. de proteína, en los paquetes se indica)
100 gr. de manteca de cerdo (mejor si es ibérica)
50 gr. de aceite de oliva suave de buena calidad
50 gr. de anís dulce
45 gr. de azúcar blanquilla
10 gr. de anís en grano
Ralladura de ½ limón

Además necesitaremos algo más de azúcar para rebozarlos


En primer lugar preparamos y pesamos todos los ingredientes. A continuación derretimos la manteca de cerdo ibérica en el microondas y dejamos enfriar. La vertemos en el recipiente donde vayamos a amasar los roscos y agregamos el aceite de oliva, el azúcar, la ralladura de limón, el anís en grano y el anís dulce. Mezclamos un poco con una espátula para integrarlo todo y agregamos poco a poco la harina, que iremos integrando con la espátula. Finalmente, terminamos de amasar a mano, justo hasta que la harina se integre y sin amasar demasiado, hasta formar una bola que no se pegue a las manos; la masa debe quedar blanda.

Depositamos la masa sobre un papel vegetal y colocamos otro por encima, para que nos sea más fácil extenderla con el rodillo. Estiramos la masa dejándola con un grosor de 1 o 1,5 cm. de grosor y enfriamos en el frigorífico durante 1 hora.

Pasado este tiempo, precalentamos el horno a 170º C, calor arriba y abajo o a 160º C, con aire y a continuación formamos los roscos. Para ello los cortamos con dos cortadores de 7 cm. y de 3 cm. respectivamente y los vamos colocando, con cuidado, sobre una bandeja de horno forrada con papel vegetal, mejor si nos ayudamos de una espátula, para evitar que pierdan la forma. Los trozos que hemos retirado del centro del rosco, los podemos volver a amasar para seguir formando más.

Dependiendo del tamaño que hayamos hecho los roscos, el horneado durará entre 25 y 30 minutos. Deben quedar algo dorados, pero no mucho porque amargarían. Una vez horneados, sacamos la bandeja del horno y los dejamos templar en la misma. Cuando estén templados los rebozamos en azúcar blanquilla y dejamos que enfríen por completo. Después los podemos conservar en una lata metálica bien cerrada, aguantan varias semanas.

Os dejo el paso a paso detallado en fotografía, ya que siempre se mucho más sencillo verlo en imágenes.








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